Frase del día

sábado, 18 de febrero de 2017

Telperion y Laurelin. Un acercamiento matemático

En siete horas la gloria de cada árbol alcanzaba su plenitud y menguaba otra vez en nada; y cada cual despertaba una vez más a la vida una hora antes de que el otro dejara de brillar. Así en Valinor dos veces al día había una hora dulce de luz más suave cuando los dos árboles eran más débiles y los rayos de oro y de plata se mezclaban.
(Silmarillion)

Quizá sea este mi árticulo más nerd en mucho tiempo, pero entre el ocio de un fin de semana me puse a pensar leyendo este parrafo ¿Cuál sería la función matemática que mejor se aproxima a la iluminación de los árboles?

Para ello consideré que los árboles florecen y decrecen en 7 horas, asi que tienen un máximo 3.5 horas después de que empiezan a florecer. Están desfasadas por 6 horas y por tanto se juntan dos veces durante una hora cada día considerando que un "día árboles" dura en total 12 horas. (aunque la equivalencia con horas reales es de una a 7, pero eso lo abordaré después. 

Empecé por lo más simple. Una función lineal con valor absoluto para que crezca y decrezca. recorrida para que el punto máximo fuera a la mitad



El problema con esta función, si bien es simple, es que no es suave, en el aspecto que tiene muchos picos. Así pues vamos a la segunda opción que es una función polinomial de sexto grado tomando en cuenta que un punto máximo a la mitad del crecimiento y dos derivadas que tiendan a cero en 0 y 7 (en el caso del Telperion). Para ello es necesario aplicar algo de cálculo integral y diferencial, pero, como suelen aparecer en muchos libros, el desarrollo de ese ejercicio lo dejamos al lector. Presento aquí la gráfica


De cualquier modo sigue sin gustarme mucho y procedo a intentar adaptar una función trigonométrica que es más natural. De igual manera dejo el ejercicio al lector


Sin embargo tuve que valerme de tomar solo valores positivos lo cual vuelve a hacer una función no suave. Por tanto pienso en una función en cuyo límite izquierdo y derecho e izquierdo tienda a cero. Quizá una función racional cuadrática que nunca se indefina y llego a la curva de agnesi probando diferentes valores para su parametro d. En este caso presento con d=2 y la junto con una función de la misma forma recorrida para hacerla periódica



Otra función similar a la curva de Agnesi es la función de Gauss usada en estadística y probabilidad conocida como función normal, que tambien tiende a cero su derivada en los limites y en el punto máximo y juego con el valor de la variánza para hacerla más ancha y a diferencia de la de agnesi, no se curva tanto en la parte de abajo y ha sido la que más me gusto para este ejercicio.




Por último, y para no dejar a un lado podemos hacer una serie periódica de Fourier quee tiene una fórmula de la forma:



usando como base funciones con intervalos.

En este caso usaré para Telperion:
x       [0, 1)
1       [1, 6)
-x+7  [6, 7)
0        [7,12)

En el caso del Laurelin usaré
-x+1  [0, 1)
0       [1, 6)
x+6  [6, 7)
1       [7,12)

Obteniendo 10 coeficientes an y bn para la función tenemos los valores:

Telperion
0
0.499999717739478
0
1
-0.16289350414619547
0.6079268388145468
2
0
0.0000017356079113262004
3
-0.13509506173557528
0.1350945843918336
4
0
0
5
-0.09075197920758792
0.02431423015191519
6
0
0
7
-0.046302246465718754
-0.012406625966809219
8
0
0.0000011358859900578072
9
-0.015009945174853918
-0.015010768924645873
10
0
0

Laurelin
0
0.5000002844583661
0
1
0.16289356223320325
-0.6079265702049265
2
0
0
3
0.13509490419839754
-0.13509498137035794
4
0
0.0000036556718180207524
5
0.09075212389384336
-0.024317073377712578
6
0
0
7
0.04630231375869132
0.0124063651295468
8
0
0
9
0.015011105163684146
0.01501032957837444
10
0
-0.0000015573403251210698

Y las gráficas serían las siguientes:



A todo esto, se dice que para los elfos, la hora más sagrada era en la que ambos árboles iluminaban el cielo, que era entre 0 y 1 hrs y entre 6 y 7 hrs que vendría siendo como el crepúsculo y el amanecer.

Espero no les sea muy pesado entender las funciones, aunque si es así pueden dejarlo en algun comentario y en cuanto tenga otro rato de ocio pondré como se obtienen. Saludos

lunes, 6 de febrero de 2017

Tom Bombadil: Teoría




Para empezar quiero aclarara que esta teoría es personal pues cada quien es libre de creer lo que guste sobre Tom.

No debatiré sobre el sí o no de otras teorías (Vala, Maia, Tolkien mismo, Eru, etc) pues eso se ha hecho incontables veces y el hecho de que siga en pie el debate significa que ninguna es contundente.


Vamos a empezar con las Cartas donde menciona a Tom. En una dice:
¿Piensa que Tom Bombadil, el espíritu de la campiña (en proceso de desvanecimiento) de Oxford y Berkshire, podría convertirse en el héroe de una historia? ¿O está, como lo sospecho, por entero atesorado en versos que le adjunto? (Carta 19 Diciembre 1937) 
Aquí claramente dice que Tom es un espíritu de campiña (En inglés solo dice espíritu "spirit of the (vanishing) Oxford and Berkshire countryside") que es dueño de una región del mundo (donde residía Tolkien) y ya había escrito los poemas de Las Aventuras de Tom Bombadil (aunque aun no pertenecia al legendarium)

Debemos recordar que en un inicio Tolkien quería crear una mitología para Inglaterra que en algún momento convergía en nuestra propia historia ya que los cuentos perdidos terminan en Taruithorn (que pasaría a ser Oxford) y Tavrobel (que pasaría a ser Great Haywood, donde vivió Tolkien al escribir los Cuentos Perdidos) aunque al avanzar los años la dejó solo como mitología para la Tierra Media donde Inglaterra no tiene ninguna mención... pero aun así permanece Tom y al parecer en el mismo lugar donde estaría Oxford (En un mapa secreto descubierto hace poco mencionan que Hobbiton estaría más o menos a la misma latitud de Oxford enlace)

Ahora bien, el profesor no quiso dar más detalles sobre Tom y su introducción al legendarium dejando claro que era un misterio intencional

Y aun en una Era mítica debe haber algunos enigmas, como los hay siempre. Tom Bombadil es uno de ellos (intencionalmente).[...]
Tom Bombadil no es una persona importante, al menos en relación con la narración. Supongo que tiene cierta importancia como «comentario». Quiero decir, no es así como yo escribo realmente: es sólo una invención (que apareció por primera vez en la Oxford Magazine en 1933 aproximadamente) y representa algo que yo siento importante, aunque no estaría preparado para analizar ese sentimiento con precisión. Sin embargo, no lo habría incluido si no tuviera alguna especie de función. Podría enunciarlo de este modo: La historia se constituye en términos de un aspecto bueno y otro malo, la belleza contra una implacable fealdad, la tiranía en contra del reinado, la libertad moderada con consentimiento contra la compulsión que hace ya mucho ha perdido todo otro motivo que el mero poder, y así sucesivamente; pero ambos aspectos, conservador o destructivo, requieren, en cierto grado, algo de control. Sin embargo, si usted ha renunciado al control, como quien hace «un voto de pobreza», y se deleita en las cosas por sí mismas sin ninguna referencia a su propia persona, contemplando, observando, y hasta cierto punto conociendo, entonces la cuestión de lo bueno y lo malo del poder y del control carecería para usted de toda significación, y los mecanismos del poder le serían completamente inservibles. Éste es un punto de vista pacifista natural que siempre surge cuando se produce una guerra. Pero el punto de vista de Rivendel parece ser que es excelente haber representado, pero que de hecho hay cosas con las que no puede medirse, y de las que depende no obstante su existencia. En última instancia, sólo la victoria del Oeste permitirá que Bombadil continúe y aun que sobreviva. Nada había para él en el mundo de Sauron. 
(Carta 144 Marzo 1954)
 Sobre esto también quiero recordar un pasaje de su biografía en el tiempo en que vivió en Oxford después de mucho tiempo y que lamentablemente vio el paso de la industrialización sobre la tierra en que vivía de niño.

“No mencionaré la congoja que sentí al pasar por Hall Green, ahora un suburbio inmenso e insignificante lleno de tranvías, donde realmente me perdí, ni por lo que queda de los senderos queridos de mi infancia, ni ante la puerta misma de nuestra antigua casa, ahora en el centro de un
mar de ladrillo nuevo. Aún se conserva el viejo molino, así como la vivienda de Mrs. Hunt, que se levanta junto al sendero cuando éste empieza a subir; pero el punto, más allá del lago —ahora rodeado por una cerca—, donde el camino de las campanillas azules se unía con el del molino, es
hoy un cruce peligroso lleno de coches y luces rojas. La casa del Ogro Blanco (a los niños les excitaba la idea de verla) se ha convertido en un puesto de gasolina; y la mayor parte de la Short Avenue, y los olmos que había desde ella hasta el cruce, han desaparecido. Cómo envidio a aquellos
que no han visto los paisajes de su niñez sufrir tan violentos y horribles cambios.”

Así pues vamos a un escrito que data entre 1918 y 1920 (Los primeros años de Tolkien)

[...]pero con Aulë estaba la gran señora Palúrien (Yavanna), que se deleitaba en la riqueza y los frutos de la tierra; por esa razón fue llamada Yavanna entre los Eldar. Alrededor de ellos viajó una gran hueste, los espíritus de los árboles y de los bosques, del valle y la floresta y de las laderas de las montañas, o los que cantan en medio de la hierba por la mañana y entonan cánticos entre las espigas erguidas al atardecer. Éstos son los Nermir y los Tavari, Nandini y Orossi, duendecillos, hadas, espíritus traviesos, leprawns y no sé cuántos nombres más reciben, pues son muy numerosos; sin embargo, es preciso no confundirlos con los Eldar pues han nacido antes que el mundo y son más viejos que lo que éste tiene de más viejo, y no pertenecen a él, y les da mucha risa, pues no habiendo tenido nada que ver con su hechura, es para ellos sobre todo cosas de juego; pero los Eldar pertenecen al mundo y lo aman con un amor ardiente, y por esa razón sienten siempre nostalgia, aun en la felicidad extrema. (Libro de los Cuentos Perdidos)


 Leyendo esto vemos algunas cosas que concuerdan con Tom:
  1. Edad de Tom: Sabemos que Tom Bombadil se describe como El Antiguo y que estaba antes que los ríos y los árboles, recuerda la primera gota de lluvia y la primera bellota. Conoció la oscuridad bajo las estrellas antes de la llegada del Señor Oscuro (refiriendose a Melkor quizá) y en este fragmento menciona: "pues han nacido antes que el mundo y son más viejos que lo que éste tiene de más viejo"
  2. Personalidad de Tom: Se dice que es muy alegre y siempre baila y canta. Esto se explica cuando dice: "(...) y no pertenecen a él, y les da mucha risa, pues no habiendo tenido nada que ver con su hechura, es para ellos sobre todo cosas de juego"
¿Ahora bien, cual es el problema con esta teoría?
La cuestión es que al ser un texto tan antiguo de Tolkien, no es considerado canon siendo que muchas cosas cambiaron a lo largo del desarrollo de la narrativa y específicamente este fragmento lo descartó el profesor en versiones posteriores. Así podemos preguntarnos ¿porque lo descartó?. Y eso nos lleva de nuevo a la carta de 1954 donde menciona que Tom era un enigma intencional y considerando que Tolkien nunca pensó que se publicarian sus Cuentos Perdidos la existencia de ese texto seria la respuesta oculta que cuadra perfectamente con su descripción pero quiso omitirlo para dejar algo de magia y misterio y que pudiéramos pasar años buscándolo y es un hecho que hoy en día sigue siendo tema de debate.

Esto ha hecho que indaguemos mas sobre su significado, criaturas de la naturaleza que habitan en los bosques y árboles y representan la contemplación de la naturaleza de un modo pacífico y alegre. El hecho de que vengan de fuera significa que son los primeros habitantes de esas tierras. Son aborígenes, tal como nombro Tolkien a Tom antes de llamarlo El Antiguo. Y si bien no son parte de ellas, si es su hogar y la protegerán de cualquier intruso que quiera destruirlas. Nosotros como humanos hemos declarado una guerra contra ellos basada en la industrialización olvidando que nosotros solo somos invitados de esas hermosas tierras.


miércoles, 25 de enero de 2017

10 razones para leer Los Cuentos Perdidos

Por mucho tiempo he hablado sobre El Libro de los Cuentos Perdidos de Tolkien, pero me doy cuenta que aun hay mucha gente que no lo ha leido. Para despertar el interes haré esta lista de 10 razones para leer este hermoso libro de dos tomos.


1. Profundidad

Una de las cuestiones criticadas sobre El Silmarillion es que carece de profundidad en el sentido de que no hay historias precedentes para ser contadas, asi como en ESDLA donde se nos cuentan canciones de los días antiguos haciendo eco en el presente. En El Libro de los Cuentos Perdidos (CP) nos ponemos en los zapatos de Eriol quien escucha las historias de los elfos en la Cabaña del Juego Perdido que han menguado en el presente (Siglo IX aprox) y existe esa sensación de profundidad.

—¿Quién era Ilúvatar? —preguntó Eriol—. ¿Era uno de los Dioses?
—No —dijo Rúmil—, no lo era, porque fue él quien los hizo. Ilúvatar es el Señor que mora más allá del mundo; que lo creó y no es de él ni en él está, pero lo ama.
—Eso no lo he escuchado nunca antes —dijo Eriol.
—Puede que así sea —dijo Rúmil— porque son todavía los días tempranos del mundo de los Hombres, ni se habla mucho de la Música de los Ainur.
—Contadme —dijo Eriol—, porque anhelo aprender, ¿qué era la Música de los Ainur? (CP1) 


2. Mitología para inglaterra

En una de sus cartas Tolkien mencionaba su deseo de crear una mitología para Inglaterra.

tenía intención de crear un cuerpo de leyendas más o menos conectadas, desde las amplias cosmogonías hasta el nivel del cuento de hadas romántico -lo más amplio fundado en lo menor en contacto con la tierra, al tiempo que lo menor obtiene esplendor de los vastos telones de fondo-, que podría dedicar simplemente a Inglaterra, a mi patria. (Carta 131)
En el caso de CP las historias se funden en la misma Historia de la antigua Inglaterra donde Tol Eressea se convierte finalmente en la isla británica y el Libro escrito por Eriol es encontrado en donde antes fue Tavrobel que después se dice que termino siendo Grat Haywood, lugar donde Tolkien empezó a escribir el libro en 1917.


3. Lenguaje poético

En varios ensayos se ha mencionado que Tolkien tuvo distintas etapas como escritor. La primera fue poética, la segunda narrativa y la tercera filosófica. La segunda es la que todos conocemos con El Hobbit y ESDLA. La tercera menos conocida fue al final de su vida con ensayos sobre el Ainulindale, el significado de algunos personajes y transformaciones de los mitos, asi como el debate de Finrod y Andreth. Pero es de especial interés CP al ser la obra cumbre para la etapa poética y lo podemos ver al comparar casi cualquier parte con El Silmarillion. Por ejemplo, la muerte de Nienor

Entonces Brandir, que lo había oído todo, paralizado al borde de la ruina, se le acercó de prisa; pero ella escapó de él, enloquecida de horror y de angustia, y al llegar al borde de Cabed-en-Aras, se arrojó a él y desapareció en las aguas tumultuosas. (Silmarillion)

»Entonces se detuvo y, teniéndose de pie, dijo: —¿Hacia dónde vais, oh, aguas del bosque? ¿Queréis llevar con vosotras a Nienóri, hija de Úrin, hija del dolor? Oh, blancas espumas, purificadme; pero profundas, muy profundas han de ser las aguas que borren el recuerdo de esta maldición sin nombre. Llevadme lejos de aquí, muy, muy lejos, hasta las aguas del mar que no guardan recuerdos. Oh, aguas de la floresta, ¿hacia dónde vais? —Entonces calló súbitamente y se arrojó desde la cumbre de la cascada y murió allí donde se convierte en espuma sobre las rocas; pero en ese momento el sol se asomó por encima de los árboles y sus rayos cubrieron las aguas, y las aguas siguieron rugiendo impasibles ante la muerte de Nienóri.(Cuentos Perdidos)

4. La Historia de los Dioses

Si bien en El Silmarillion hacen su aparición los Valar, lo último que sabemos de ellos es cuando los Noldor parten y una que otra mención a partir de ahí. No sabemos que piensan, que deciden o que hacen. En CP esto cambia pues practicamente el Libro 1 trata principalmente de los Ainur y sus decisiones hasta el ocultamiento de Valinor. Los vemos discutir, pelear, dialogar y sentir con tintes más humanos, tal como los dioses griegos por ejemplo. Es muy interesante ver esta vision de la historia.

»Luego, al cabo de largo tiempo, con súbito dolor y fatiga supieron los Dioses que la luz había abandonado a Valinor para siempre, y que nunca otra vez florecerían esos Árboles en el momento preciso. Sólo quedaba la luz de las estrellas, salvo un tenue resplandor junto a la fuente de Kulullin que todavía manaba o un pálido brillo demorado cerca de la profunda Telimpë, tinaja de los sueños. Pero aun éstas estaban disminuidas y deslucidas, pues los Árboles no proporcionaban ya aquel rocío renovador.(CP1)



5. Los nombres

A veces pensamos que El Silmarillion tiene muchos nombres de personajes y lugares pero al leer los CP nos damos cuenta que eran pocos incluso. Pero esto es bueno porque cada nombre da significado y cuenta historias nuevas y vemos la evolución que han tenido. Estos nombres aparecen dentro de la narración heredando el estilo de la Kalevala, fuente de inspiración para Tolkien. Incluso contiene un apendice de léxico gnomico que explica las etimologías de todas estas palabras.

»Así era el Barco de la Luna, la isla de cristal de la Rosa, y los Dioses lo llamaron Rána, la Luna, pero las hadas lo llamaron Sil, la Rosa, y muchos otros dulces nombres además. Se lo llamó también Ilsaluntë o el esquife de plata, y los gnomos lo llamaron Minethlos o la isla argentina, y Crithosceleg, el disco de vidrio.


6. La historia del Sol y la Luna y el Ocultamiento de Valinor

En el Silmarillion hay un par de hojas dedicadas a estos hechos,pero es en CP donde tenemos dos capítulos hermosos con toda la historia. Es como ver la edición extendida.

»He aquí que las hojas nuevas estaban recubiertas de una humedad plateada, y la cara interna era blanca y tenía pálidos filamentos resplandecientes. Había también capullos de flores en esa rama, y se abrieron, pero una niebla oscura venida del mar se había agolpado alrededor del Árbol, y el aire se puso muy frío, como nunca lo había estado antes en Valinor, y los capullos se marchitaron y cayeron y nadie hizo caso de ellos. Sólo uno había quedado en el extremo de la rama, que al abrirse brilló con luz propia, y no hubo niebla ni frío que lo dañase, y esparciéndose parecía en verdad absorber los vapores mismos e incorporarlos sutilmente a la sustancia plateada de su cuerpo; y creció hasta convertirse en una flor resplandeciente muy pálida y maravillosa, y ni siquiera la superaba la nieve más pura sobre Taniquetil brillando a la luz de Silpion, y su corazón era de llamas blancas y latía de manera maravillosa. Entonces dijo Lórien, inspirado por la alegría que sentía en el corazón: —Mirad la Rosa de Silpion. —Y la rosa creció hasta alcanzar casi el tamaño del fruto de Laurelin, y en esa flor había diez mil pétalos de cristal, y estaba impregnada de un rocío oloroso como la miel, y este rocío era luz. No dejó Lórien que nadie se acercara, y esto ha de lamentarlo para siempre: porque la rama de la que colgaba la Rosa quedó sin savia y se marchitó; aun así no permitió que esa flor fuera arrancada gentilmente, pues se había enamorado de su encanto y deseaba verla crecer más poderosa que el Fruto del Mediodía, más gloriosa que el Sol.

7. Los Poemas

Al final de cada capítulo suelen haber poemas referentes a dichos temas escritos por Tolkien, hermosos y apasionantes y que no aparecen en ningun otro lado (Imagen de JRR Tolkien).

Kôr

En una Ciudad Perdida y Muerta
Una colina atezada, gigantesca, coronada de un baluarte
se yergue mirando un mar azul
bajo un cielo azul, sobre cuyo oscuro fondo
engarzados corno contra un suelo de pórfiro
resplandecen blancos templos de mármol y deslumbrantes recintos;
y sombras oscuras se extienden
en barras estremecidas sobre muros de marfil
proyectadas por abultados árboles arraigados en piedras a la sombra,
como columnas talladas de la bóveda,
con fuste y capitel de basalto negro.
Allí unos lentos días para siempre olvidados recogen
las sombras en silencio contando una a una las horas;
y ninguna voz vibra; y las torres de mármol
blancas, calientes y mudas, para siempre arden y duermen.


8. La caida de Gondolin

En CP es donde se cuenta a detalle todos los hechos de esta funesta batalla. Un reflejo de la experiencia del Profesor en la Primera Guerra Mundial, escrito en 1917 y según dicen, el primero de los cuentos en ser escrito.

»Y entonces Tuor y los hombres del Ala se lanzan a la lucha. alineados junto a Ecthelion y a los de la Fuente, y los dos atacan con gran ardor desviando muchos golpes que les están destinados a uno o al otro y hostilizan a los Orcos hasta llegar casi a la puerta. Pero allí todo es temblor y estruendo de pisadas porque los dragones se esfuerzan por abrirse camino hacia lo alto de Amon Gwareth y por derribar las murallas de la ciudad; y ya han abierto una brecha y allí donde antes se elevaban las torres de los vigías ahora sólo hay escombros. Las huestes de la Golondrina y del Arco Celestial luchan encarnizadamente entre los restos o disputan las murallas hacia el este y el oeste con el enemigo; pero, precisamente cuando Tuor llega casi hasta allí haciendo retroceder a los Orcos, una de las serpientes de bronce se arroja contra la muralla del oeste y gran parte de ella tiembla y se derrumba, y por detrás aparece una criatura de fuego con Balrogs sobre su lomo. De las fauces del dragón salen llamaradas que abrasan a los guerreros y ennegrecen las alas del yelmo de Tuor, pero sigue en pie y congrega en torno a él a sus guardianes y a todos los de la casa del Arco y de la Golondrina que logra encontrar, mientras a su derecha Ecthelion reúne a los hombres de la Fuente del Sur.

9. La historia de Earendil

Aunque tan solo vienen bosquejos incompletos de historias jamás escritas, estas notas te abren mucho la imaginación para pensar en todo lo que ocurrió durante los viajes de Earendil hasta alcanzar el firmamento. Desde la partida de sus padres, cu encuentro con Ogros y Pigmeos, su enfrentamiento con Ungoliant, las sirenas, la contrucción de su barco, sus naufragios, las islas mágicas y la isla del crepúsculo, y el despertar de la Durmiente de la Torre de Perlas que según se dice puede ser Idril, su madre.

10. La historia de Eriol

Concluye el libro con uno de los cuentos más hermosos sobre el menguar de los elfos. Se narran hechos alternos a lo conocido en la segunda y tercera edad y ahora vemos lo que ocurrió con los elfos desde la caida de Morgoth hasta su desvanecimiento. Hubo guerra entre hombres y elfos y estos últimos se desvanecieron para convertirse solo en recuerdos. Pongo un fragmento del Epilogo después de La Batalla de la Cumbre de los Cielos.


Y ahora está próximo el fin de los buenos tiempos y he aquí que toda la hermosura que aún existía en la tierra —fragmentos de la inconcebible belleza de Valinor, de donde surgió el linaje de los Elfos en tiempos muy remotos— desaparece por completo. Aquí se entrelazan unos pocos cuentos, recuerdos mal transmitidos de toda esa magia y esos prodigios y de Eldamar, que llegué a conocer mejor que todos los demás hombres mortales desde la primera vez que mi andar errante me llevó a esa triste isla.
De esa última batalla en el elevado páramo cubierto por el amplio cielo —ningún otro paraje bajo los azules pliegues del manto de Manwë estaba tan cerca de los ciclos o tan bien cubiertos o tenía una cúpula más bella— os he contado todos los hechos funestos de que fui testigo. (El texto continua otras dos páginas)






viernes, 11 de noviembre de 2016

Ambarkanta. Forma del Mundo

En esta entrada intentaré explicar la forma del mundo de Tolkien en la Primera Edad la cual viene más a detalle en el texto Ambarkanta (HTM IV) y aquí haré un pequeño resumen.

Empezaremos definiendo las 5 Regiones del mundo

Ambar: Tierra incluyendo los océanos.

Vista: Aire, aire inferior

Ilmen: Aire superior, aire de las estrellas. La región de las estrellas.

Vaiya: Mar Circundante

Kuma: Vacío exterior


Alrededor del mundo se encuentran los Ilurambar, o los Muros del Mundo. Son como hielo y cristal y acero, más fríos, transparentes y duros de lo que pueden imaginar los Hijos de la Tierra. No pueden verse, ni atravesarse, salvo por la Puerta de la Noche. (Algo parecido a una atmósfera de cristal)



Vaiya se extiende por arriba y por abajo de la Tierra. Por debajo habita Ulmo. Es un pliegue, envoltura. De naturaleza parecida al agua, pero menos ligero que el aire, y rodeando El Mar Exterior 

Sobre la Tierra está el Aire, al que se llama Vista, y sustenta a las aves y las nubes.Pero este aire sólo se extiende sobre la Tierra Media y los Mares Interiores, y sus fronteras propiamente dichas son las Montañas de Valinor en el Oeste y los Muros del Sol en el Este.  Pero en el Norte y el Sur, donde hay mucho frío y oscuridad y la Tierra Media se extiende casi hasta los Muros del Mundo, Vaiya y Vista e limen fluyen juntos y se confunden. 



Ilmen es el aire claro y puro y saturado de luz, aunque no irradia luz. Ilmen se encuentra encima de Vista, y no tiene gran profundidad. Ahora bien, Ilmen y Vista, que son de naturaleza similar, se mezclan, pero Ilmen es respirado por los Dioses y purificado por el paso de los astros; pues en Ilmen Varda ordenó los cursos de las estrellas, y después el de la Luna y el Sol. Desde Vista se puede descender a la Tierra. Desde Ilmen se puede descender a Valinor.

Hay un abismo que separa a Valinor de Vaiya, y está lleno de Ilmen, y por ese camino se puede llegar desde Ilmen sobre la tierra a las regiones más bajas, y a las Raíces de la Tierra, y a las cuevas y grutas que son los cimientos de las tierras y los mares. Allí está la morada de Ulmo. De allí provienen las aguas de la Tierra Media. Pues estas aguas están compuestas de Ilmen y Vaiya y Ambar. Así las aguas en movimiento poseen el recuerdo de las profundidades y las alturas, y conservan parte de la sabiduría y música de Ulmo, y de la luz de los astros del cielo.


En las regiones de Ulmo, las estrellas se esconden a veces, y la Luna vaga a menudo y no se ve desde la Tierra Media. Pero el Sol no se demora allí. Pasa bajo la tierra deprisa, para que la noche no se prolongue y el mal no se refuerce; y los servidores de Ulmo la arrastran a través del bajo Vaiya, que recibe calor y se llena de vida.


En medio de Valinor, está Ando Lomen, la Puerta de la Noche Eterna que atraviesa los Muros y se abre al Vacío. Pues el Mundo se encuentra entre Kúma, el Vacío, la Noche sin forma o tiempo. Pero nadie puede cruzar el abismo y el cinturón de Vaiya y llegar hasta esa Puerta, a excepción única de los grandes Valar. Y ellos hicieron la Puerta cuando vencieron y arrojaron a
Melko a la Oscuridad Exterior; y Eärendel la vigila.


Espero les haya gustado y si tienen más curiosidad pueden leer el texto completo en La Formación de Tierra Media (HTM IV) y algunas notas de El Camino Perdido (HTM V) Saludos

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Gandalf El Peregrino Gris

Autores: Zelda y Dírhaval

Todo lo que podemos decidir es qué haremos con el tiempo que nos dieron.  
Y ya, Frodo, nuestro tiempo ha comenzado a oscurecerse.



Gandalf es uno de los personajes más queridos de la saga. Tolkien le dio cualidades muy importantes. Es humilde y ve más allá de las apariencias. Tiene esperanza en el mundo y todos los seres que habitan en él. Le interesa el bienestar de las personas y no su propio beneficio. Un ejemplo de ello es la frase con que lo presentamos, donde nos recuerda lo efímeros que somos en esta vida y que a pesar de las muchas adversidades que nos pueden entristecer, enojar o decepcionar, el poder afrontarlas solo está en nosotros; que el tiempo que tenemos nos sirve para disfrutarlo, aprender y vivir experiencias. Ver más allá y aprovechar lo que tenemos en lugar de pensar cuanto nos queda 

Su historia comienza desde el inicio del mundo, antes de que el Sol y la Luna se levantaran al firmamento. En Aman lo conocían como Olorin y era un Maia encomendado a Lorien, el Vala de los sueños, aunque también frecuentaba mucho a Nienna la Valië de la pena y la compasión. Esto influye mucho en su personalidad 

Se dice que a mediados de la Segunda Edad de la Tierra Media, algunos Maiar fueron encarnados para ayudar a los pueblos libres a la guerra contra Sauron. Ellos fueron los Istari: Saruman, Radagast, Alatar y Pallando. El último en llegar fue Gandalf a quien recibió Cirdan el carpintero de barcos y quien le dio el anillo Narya
Grandes trabajos y peligros os aguardan, y por temor de que vuestra misión no sea excesiva y fatigosa, tomad este Anillo para ayuda y consuelo. Me fue confiado sólo para guardar el secreto y aquí en las costas occidentales permanece ocioso; pero me parece que en días que no tardarán en llegar debe estar en manos más nobles que las mías, que puedan emplearlo para dar coraje a todos los corazones. 
(Cuentos Inconclusos. De los Istari)
La apariencia y vitalidad de Gandalf se vio reducida a la de un frágil anciano, al igual que los demás Istari, aunque esto no le impide ganarse la amistad y respeto de numerosos pueblos, pero en ocasiones su aparición era considerada como un mal presagio.

Era muy querido y admirado por todos, y hasta aquellos que le temían se maravillaban con sus fuegos de artificio, aunque en Rohan se le conociera como Cuervo de la Tempestad, por aparecer siempre en los peores momentos.


Su papel fue fundamental en la Guerra del Anillo. Sus palabras dieron aliento a todos para afrontar al Enemigo. Se la pasa viajando y conociendo a las personas y lo que hay en sus corazones, a diferencia de Saruman que prefiere estar solo en su torre o Radagast que prefiere la compañía de aves en el bosque. Las peregrinaciones de Gandalf lo llevaron a la Comarca donde descubrió las cualidades de los Hobbits, quizá por azar o destino. Su sabiduría guió a Bilbo en una aventura de la que ni siquiera él imaginaría como terminaría. La historia de El Hobbit es en realidad un estudio de un hombre del todo corriente que no es artista ni noble ni heroico en un marco grandioso y como existen semillas de esas cualidades que germinan a lo largo de la aventura, pasando del cuento de hadas a la nobleza y la elevación para recaer en el regreso a casa. 

Al llegar a El Señor de los Anillos hace su apuesta sobre la idea anterior y confía el destino de la humanidad en los corazones de los hombres; les dio esperanza y confianza a todos, sabia a que se enfrentaba y aun así fue muy valiente y despertó el coraje de muchos. Los guía en el momento de duda y necesidad aunque no interfiere con sus destinos. Por ejemplo, sabe que Aragorn es el legitimo rey de Gondor pero no lo impone en el trono sino que lo impulsa y aconseja para que el mismo llegue a su destino. Los mismo pasa con Frodo, Sam, Pippin y Merry. Algunas de sus frases importantes son:

Muchos de los que viven merecen morir y algunos de los que mueren merecen la vida. ¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos. (Consejo a Frodo)

El viaje no concluye aquí. La muerte es otro sendero que recorreremos todos. El velo gris de este mundo se levanta y todo se convierte en plateado cristal. Es entonces... cuando se ve... - ¿Qué, Gandalf? ¿Qué se ve? - La blanca orilla, y más allá la inmensa campiña verde tendida ante un fugaz amanecer.- Bueno, eso no está mal.- No, no desde luego.
(Esta frase no es de Tolkien, pero Philippa Boyens plasmo en esta frase gran parte de la esencia de Gandalf)

Legolas Hojaverde mucho tiempo bajo el árbol en alegría has vivido. ¡Ten cuidado del Mar! Si escuchas en la orilla la voz de la gaviota, nunca más descansará tu corazón en el bosque (Consejo a Legolas)

No os diré: no lloréis; porque no todas las lágrimas son malas. 
Pero además de esto sabe cuando él mismo debe afrontar sus propias pruebas, lo que lo llevó al enfrentamiento más épico de toda la saga. El Balrog de Morgoth. El peregrino gris se mantuvo firme ante el Daño de Durin donde su llama de Anor contuvo a la flama de Udún en el puente donde ambos cayeron al abismo. Pero no termino ahi. Durante diez días persiguió y lucho contra esa criatura desde lo más profundo de Khazad Dum hasta la torre más alta en la cima de Zirak Zigil. Ahí venció a su enemigo y el también pereció.



Hacemos la aclaración, pues muchos aun piensan que Gandalf no murió sino que solo quedó inconsciente, lo cual es incorrecto. Tolkien dice:
Gandalf «murió» realmente y se transformó: pues eso me parece a mí el único engaño verdadero: representar algo que pueda llamarse «muerte» como si nada se alterara. 
(Carta 156)
Pero regresó por gracia de los Valar. Gandalf se sacrificó, fue aceptado, fue fortalecido y retornó, aunque aun tiene  la obligación de ocultar su poder y de enseñar antes que forzar o dominar las voluntades.

Podemos pensar en lo que hace a este Mago tan especial. Si reflexionamos en la frase que usa para presentarse dice: "I am Gandalf and Gandalf means me" que erroneamente ha sido traducida como "Yo soy Gandalf y Gandalf soy yo", cuando se refiere que el le da significado (meaning) a la palabra Gandalf en lugar que su nombre signifique algo. Recordemos que ante todo Tolkien era filólogo y este tipo de cuestiones era importante para él.

Ahora bien, el significado que le da a esa palabra está en la moral que representa y que nos ha cautivado a todos los lectores. Es valiente, sabio, no perfecto pero altruista. Tolkien hizo un personaje que muestra esperanza valor y paz; esas cualidades son importantes lo que lo hace ser uno de los personajes favoritos de la mayoría.



miércoles, 17 de agosto de 2016

Top 10 Dragones de Tolkien (Parte 2)



Continuamos con esta recopilación de los dragones de Tolkien (quizá los más conocidos). Estas criaturas fantásticas se caracterizan por su orgullo, inteligencia, poder e incluso maldad. No son solo bestias, sino que dialogan, juegan con tu mente, intimidan e incluso llegan a destruir tu alma con su mirada. 

4. Crisófilax Dives

Quizá no sea el más poderoso ni el más temible, pero es un dragón con una gran personalidad. Su nombre significa Guardián del Oro en Griego y Rico en Latín. Es un culto y educado como un aristócrata europeo, arrogante, egoísta e incluso cobarde. Parecido al Sr Burns pero con escamas.
Su nombre era Crisófilax Dives, pues era de linaje antiguo e imperial, y muy rico. Era astuto, inquisitivo, ambicioso y bien armado, aunque no temerario en exceso. Pero en cualquier caso no sentía ningún temor de moscas e insectos, cualquiera que fuese su clase o tamaño, y tenía un hambre de muerte.   De modo que un día de invierno, más o menos una semana antes de Navidad, Crisófilax desplegó sus alas y partió. Aterrizó con sigilo a media noche, justo en el corazón de los dominios de Augustus Bonifacius rex et basileus. En poco tiempo causó grandes daños: destrozó, quemó y devoró ovejas, reses y caballos. (...)
(...) Cuando levantó la cabeza, allí estaba el dragón, completamente despierto, mirándolo. 
«Buenos días», dijo el dragón. «Parecéis sorprendido.» 
 «Buenos días», dijo Egidio. «Lo estoy.»   
«Perdonad», dijo el dragón. Había alargado una suspicaz oreja cuando captó el tintineo de las anillas al caer Egidio. «Perdonad mi pregunta, pero ¿me buscáis a mí, por casualidad?»   
«Ni mucho menos. ¡Quién iba a pensar en encontraros aquí!», replicó el granjero. «Sólo había salido a dar una vuelta.»  Se arrastró a toda prisa fuera de la cuneta y se acercó a la yegua torda, que ya se encontraba sobre sus cuatro patas y mordisqueaba algunos yerbajos a la orilla del camino, aparentando una total indiferencia.   
«Entonces ha sido una suerte que nos hayamos encontrado», dijo el dragón. «Es un placer. Ropas de fiesta, supongo. ¿La última moda, quizá?» 
Egidio había perdido su sombrero de fieltro y la capa gris aparecía abierta; pero él la mostró con orgullo.   «Sí», dijo. «El último grito; pero voy a buscar al perro. Andará tras los conejos, casi seguro.»   
«Lo dudo», dijo Crisófilax relamiéndose los labios (señal en él de regodeo). «Creo que llegará a casa bastante antes que vos. Pero, por favor, proseguid vuestro viaje, maese... veamos..., me parece que no conozco vuestro nombre.»   
«Ni yo el vuestro», dijo Egidio. «Lo dejaremos así.»   
«Como queráis», dijo Crisófilax relamiéndose de nuevo y simulando cerrarlos ojos. Tenía un corazón malvado (como todos los dragones) y no muy valeroso (cosa también frecuente). Prefería una comida por la que no tuviese que luchar; pero después de su largo sueño se le había abierto el apetito. El párroco de Oakley había resultado correoso, y hacía años que no había probado un hombre rollizo. Decidió degustar ahora este plato fácil y sólo aguardaba a que el pobre tonto se descuidase.  

3. Ancalagon

Esta bestia se encuentra en la cumbre de lo épico. La mayor catástrofe de la primera edad. Su tamaño era tal que al morir destruyó Thangorodrim. Fue un dragón alado y se enfrentó al ejercito de las águilas durante la guerra de la cólera y al final pereció por Earendil el marinero. 
En este caso decidí tomar un fragmento de un Facfic publicado en la revista Estel de la Sociedad Tolkien Española, titulado Aiwe de Antonio Vazquez.

Así vieron desolados a bordo de la nave voladora cómo los uruloki frenaban su caída y pasaban sobre ellos, muy alto, persiguiendo a las águilas, que ya no podrían girar. Y una vez rebasados, se separaba del grupo el mayor de ellos, negro como el vacío del que surgió el mal, enorme como las montañas de Valinor. El demonio volador giró sobre sí mismo en el aire y desplegó sus alas para frenar casi en seco. Así cayó como una piedra, ganó de nuevo velocidad, y enderezó el rumbo cuando estaba al mismo nivel que Vingilot, rumbo a su costado. Entonces desarrolló toda la fuerza que su malignidad le permitía. El batir de sus membranas atronó como las olas de la primera tormenta del mundo y era tan rápido que los estallidos se fundían como un solo trueno. El ahusado cuerpo del gusano se alargaba, estirado como una aguja. El aire, incapaz de zafarse a tiempo de su ruta, se quejaba ensordecedoramente al ser atravesado. Abrió su boca. Su lengua negra, mayor que cualquier serpiente gigante, colgaba a un lado, y el rugido de desafío de Ancalagon fue más fuerte que todo otro sonido que haya habido en la tierra desde Lammoth, en otra Edad del Mundo.  
Ancalagon caía sobre ellos.  

El Marinero tomó una pesada lanza en sus manos y corrió a proa. Saltó al bauprés de la nave y caminó por el estrecho, redondo, resbaladizo madero, a la altura inmensurable en que volaban, desafiando al viento que hacía cabecear el navío y tironeaba de sus ropas. Llegó a la cesta, situada casi en punta del bauprés y apoyó la espalda en ella, usándola como ristre de la lanza.  
—¡Mantén firmes el timón y la vista! No dejes de mirar el corazón de brea del monstruo y la nave irá sola tras tu voluntad. ¡Que el viento nos ampare! Triunfaremos, si es voluntad de Eru.    
El grito de Eärendil se perdía en el batir de velas y cabos, pero la fuerza de su mirada y su voluntad se abrió camino hasta la popa, y Elwing tiró con tanta fuerza de la vara del timón que brotó sangre de sus dedos. Ella alzó los ojos, suplicó un viento propicio para acometer a Ancalagon, y le fue concedido. La brisa cambió, y quedaron de proa a la amenaza voladora. La lanza de Eärendil apuntó al monstruo negro.  
Al desafío ensordecedor, respondió un desafío cegador, tan titánico como el anterior. El resplandor en la frente del marinero aumentó y aumentó, hasta hacer palidecer al Sol. 
La dama blanca no podía ver más allá de ese brillo, en el que ahora no se distinguía ya la figura de su esposo. También quedó oculta a su vista la figura de Ancalagon, y de puntillas intentaba ver por encima del cegador Silmaril para poder dirigir la nave. No pudo, y asustada, gritó:  
—¡Eärendil, he perdido el rumbo, no sé dónde está el dragón! Baja, baja, baja de ahí, amor, tu lanza será inútil. ¡No sé dónde está! ¡No sé dónde está!   
La voz se quebraba en su garganta, luchando por llegar a oídos del Marinero, pero no encontró respuesta.  
Ancalagon miraba fijamente el centro de la bola de luz que crecía y crecía sobre el bauprés. Un dolor persistente aumentaba, le atenazaba desde los ojos y se extendía por todo su cuerpo a través de su espinazo dentado. Tuvo que recurrir a toda su maligna voluntad, a su avaricia y su soberbia para no rendirse. Y ordenó a sus alas un último y feroz salto en el aire con el que llegar hasta Vingilot cuando el dolor empezaba a paralizarle los miembros. De sus ojos afilados brotó sangre, y sin embargo era incapaz de apartar la mirada del objeto que deseaba. Sus ojos se secaron entonces y perdieron el color. Aun así demostró una voluntad superior a toda medida, estiró el cuello y abrió las fauces dispuesto a devorar a ciegas.  
Entonces Elwing volvió a ver la negrura del dragón, que se desviaba ligeramente hacia la quilla, y con un brusco movimiento del timón bajó la proa de Vingilot. Por ello las fauces del monstruo se cerraron por encima de la cabeza luminosa, sin desgarrar más que el aire. El bauprés se apoyó en el pecho acorazado, pero el palo se astilló contra las escamas como la brisa contra las murallas de piedra. El cuerpo negro avanzó incólume hasta la punta de la lanza enristrada en la cesta del bauprés. Y la punta de acero de las fraguas Vanyar abrió la piel y la carne, y la fuerza del choque la empujó hasta que la vara al completo desapareció en el rey dragón. Por la herida humeante penetró la Luz de los Árboles de Valinor en la bestia alada, y Ancalagon aulló en agonía.  

Cuando el madero de proa se deshizo, Eärendil había perdido el único apoyo de sus pies, y se sujetaba a la lanza clavada, pero al desaparecer ésta en la herida mortal cayó al vacío, dando vueltas en el espacio como una estrella desprendida del firmamento. Desapareció de la vista de Elwing en la mortal nube asfixiante, y nadie pudo salvarlo.  
La nave picaba de proa por el peso abrumador de Ancalagon, que se debatía en espasmos incontrolados, aferrado a la astillada tablazón frontal. Caían en espiral hacia la capa de nubes. Elwing intentaba desesperadamente enderezarla, pero se estrelló en un impacto destructor contra la mayor de las torres de Thangorodrim.  
La piedra negra se estremeció bajo la fuerza del demoledor choque. Se inclinó. Se resquebrajó. Y, finalmente, se desplomó sobre sí misma envuelta en llamas.

2. Smaug

Todos conocemos a Smaug el Dorado. La más grande de las calamidades de la tercera edad. Es parecido a Crisofilax en cuanto a parecer un aristócrata, astuto y malevolo como Glaurung y poderoso como el gran Ancalagon... bueno, quizá no tanto, pero realmente era poderoso y además era muy inteligente; realmente puso en aprietos a Bilbo haciéndolo dudar de sus amigos, de su aventura y de todo en lo que creía. 

—¡Bien, ladrón! Te huelo y te siento. Oigo cómo respiras. ¡Vamos! ¡Sírvete de nuevo, hay mucho y de sobra! Pero Bilbo no era tan ignorante en materia de dragones como para acercarse, y si Smaug esperaba conseguirlo con tanta facilidad, quedó decepcionado. 
—¡No, gracias, oh Smaug el Tremendo! —replicó el hobbit—. No vine a buscar presentes. Sólo deseaba echarte un vistazo y ver si eras tan grande como en los cuentos. Yo no lo creía. 
—¿Lo crees ahora? —dijo el dragón un tanto halagado, pero escéptico. 
—En verdad canciones y relatos quedan del todo cortos frente a la realidad, ¡oh, Smaug, la Más importante, la Más Grande de las Calamidades! —replicó Bilbo. 
—Tienes buenos modales para un ladrón y un mentiroso —dijo el dragón—. Pareces familiarizado con mi nombre, pero no creo haberte olido antes. ¿Quién eres y de dónde vienes, si puedo preguntar? —¡Puedes, ya lo creo! Vengo de debajo de la colina, y por debajo de las colinas y sobre las colinas me condujeron los senderos. Y por el aire. Yo soy el que camina sin ser visto. 
—Eso puedo creerlo —dijo Smaug—, pero no me parece que te llamen así comúnmente. —Yo soy el descubre-indicios, el corta-telarañas, la mosca de aguijón. Fui elegido por el número de la suerte. 
—¡Hermosos títulos! —se mofó el dragón—. Pero los números de la suerte no siempre la traen. 
—Yo soy el que entierra a sus amigos vivos, y los ahoga y los saca vivos otra vez de las aguas. Yo vengo de una bolsa cerrada, pero no he estado dentro de ninguna bolsa. 
—Estos últimos ya no me suenan tan verosímiles —se burló Smaug. 
—Yo soy el amigo de los osos y el invitado de las águilas. Yo soy el Ganador del Anillo y el Porta Fortuna; y yo soy el jinete del Barril —prosiguió Bilbo comenzando a entusiasmarse con sus acertijos. 
—¡Eso está mejor! —dijo Smaug—. ¡Pero no dejes que tu imaginación se desboque junto contigo! 
—¡Muy bien, oh jinete del Barril! —dijo en voz alta—. Tal vez tu poney se llamaba Barril, y tal vez no, aunque era bastante grueso. Puedes caminar sin que te vean, mas no caminaste todo el camino. Permíteme decirte que anoche me comí seis poneys, y que pronto atraparé y me comeré a todos los demás. A cambio de esa excelente comida, te daré un pequeño consejo, sólo por tu bien: ¡No hagas más tratos con enanos mientras puedas evitarlo! 
—¡Enanos! —dijo Bilbo fingiendo sorpresa. 
—¡No me hables! —dijo Smaug—. Conozco el olor (y el sabor) de los enanos mejor que nadie. ¡No me digas que me puedo comer un poney cabalgado por un enano y no darme cuenta! Irás de mal en peor con semejantes amigos, Ladrón jinete del Barril. No me importa si vuelves y se lo dices a todos ellos de mi parte. Pero no le dijo a Bilbo que había un olor desconcertante que no alcanzaba a reconocer, el olor de hobbit. 
—Supongo que conseguiste un buen precio por aquella copa anoche, ¿no? —continuó—. Vamos, ¿lo conseguiste? ¡Nada de nada! Bien, así son ellos. Y supongo que se quedaron afuera escondidos, y que tu tarea es hacer los trabajos peligrosos y llevarte lo que puedas mientras yo no miro… y todo para ellos. ¿Y tendrás una parte equitativa? ¡No lo creas! Considérate afortunado si sales con vida.
Bilbo empezaba ahora a sentirse realmente incómodo. Cada vez que el ojo errante de Smaug, que lo buscaba en las sombras, relampagueaba atravesándolo, se estremecía de pies a cabeza, y sentía el inexplicable deseo de echar a correr y mostrarse tal cual era, y decir toda la verdad a Smaug. En realidad corría el grave peligro de caer bajo el hechizo del dragón. Pero juntó coraje, y habló otra vez. 
—No lo sabes todo, oh Smaug el Poderoso —dijo—. No sólo el oro nos trajo aquí. 
—¡Ja, ja! Admites el «nos» —rio Smaug—. ¿Por qué no dices «nos los catorce» y asunto concluido, señor Número de la Suerte? Me complace oír que tenías otros asuntos aquí, además de mi oro. En ese caso, quizá no pierdas del todo el tiempo. »No sé si pensaste que aunque pudieses robar el oro poco a poco, en unos cien años o algo así, no podrías llevarlo muy lejos. Y que no te sería de mucha utilidad en la ladera de la montaña. Ni de mucha utilidad en el bosque. ¡Bendita sea! ¿Nunca has pensado en el botín? Una catorceava parte, o algo parecido, fueron los términos, ¿eh? ¿Pero qué hay acerca de la entrega? ¿Qué acerca del acarreo? ¿Qué acerca de guardias armados y peajes? —y Smaug rio con fuerza. Tenía un corazón astuto y malvado, y sabía que estas conjeturas no iban mal encaminadas, aunque sospechaba que los Hombres del Lago estaban detrás de todos los planes, y que la mayor parte del botín iría a parar a la ciudad junto a la ribera, que cuando él era joven se había llamado Esgaroth. Apenas me creeréis, pero el pobre Bilbo estaba de veras muy desconcertado. Hasta entonces todos sus pensamientos y energías se habían concentrado en alcanzar la Montaña y encontrar la puerta. Nunca se había molestado en preguntarse cómo trasladarían el tesoro, y menos cómo llevaría la parte que pudiera corresponderle por todo el camino de vuelta a Bolsón Cerrado, bajo la Colina. Una fea sospecha se le apareció ahora en la mente: ¿habían olvidado los enanos también este punto importante, o habían estado riéndose de él con disimulo todo el tiempo? La charla de un dragón causa este efecto en la gente de poca experiencia. Bilbo, desde luego, no tenía que haber bajado la guardia; pero la personalidad de Smaug era en verdad irresistible. 

—Puedo asegurarte —le dijo, tratando de mantenerse firme y leal a sus amigos— que el oro fue sólo una ocurrencia tardía. Vinimos sobre la colina y bajo la colina, en la ola y en el viento, por venganza. Seguro que entiendes, oh Smaug el acaudalado invalorable, que con tu éxito te has ganado encarnizados enemigos. Entonces sí que Smaug rio de veras: un devastador sonido que arrojó a Bilbo al suelo, mientras allá arriba en el túnel los enanos se acurrucaron agrupándose y se imaginaron que el hobbit había tenido un súbito y desagradable fin. 
—¡Venganza! —bufó, y la luz de sus ojos iluminó el salón desde el suelo hasta el techo como un relámpago escarlata—. ¡Venganza! El Rey bajo la Montaña ha muerto, ¿y dónde están los descendientes que se atrevan a buscar venganza? Girion, Señor de Valle, ha muerto, y yo me he comido a su gente como un lobo entre ovejas, ¿y dónde están los hijos de sus hijos que se atrevan a acercarse? Yo mato donde quiero y nadie se atreve a resistir. Yo derribé a los guerreros de antaño y hoy no hay nadie en el mundo como yo. Entonces era joven y tierno. ¡Ahora soy viejo y fuerte, fuerte, fuerte, Ladrón de las Sombras! —gritó, relamiéndose—. ¡Mi armadura es como diez escudos, mis dientes son espadas, mis garras lanzas, mi cola un rayo, mis alas un huracán, y mi aliento muerte. 

1. Glaurung

Finalmente, nuestro primer lugar es para Glaurung, el padre de los dragones. Comandante de las huestes de Melkor y verdugo de sus enemigos. Astuto y terrible. El Gran enemigo de Turin Turambar y quien guío su camino a su cruel destino. Su encuentro en Nargothrond es muestra de esto.


—Salve, hijo de Húrin. ¡Feliz encuentro! 
Túrin avanzó sobre él de un salto, y había fuego en sus ojos, y los filos de Gurthang brillaban como llamas. Pero Glaurung paró el golpe, y abrió mucho sus ojos hipnotizadores, fijando la vista en Túrin. Sin temor,Túrin le sostuvo la mirada mientras alzaba la espada, pero en seguida cayó bajo el terrible hechizo del dragón y se detuvo como si se hubiera convertido en piedra. Durante largo rato permanecieron así inmóviles y silenciosos ante las Puertas de Felagund. Entonces Glaurung habló otra vez, burlándose de Túrin. 
—Malas han sido todas tus acciones, hijo de Húrin —dijo—. Hijo adoptivo desagradecido, proscrito, asesino de tu amigo, ladrón de amor, usurpador de Nargothrond, capitán imprudente y desertor de los tuyos. Como esclavas viven tu madre y tu hermana en Dorlómin, sufriendo miseria y necesidades, vestidas con harapos, mientras tú llevas las galas de un príncipe. Penan por ti, pero a ti eso no te importa.Tu padre estará muy contento cuando se entere de que tiene semejante hijo: y se enterará. 
Y Túrin, bajo el hechizo de Glaurung, oyó sus palabras, y se vio como en un espejo deformado por la malicia, y aborreció lo que veía. 
Y mientras los ojos de Glaurung inmovilizaban su mente atormentada y no podía moverse, a una señal del Dragón los Orcos se llevaron el grupo de las cautivas, que pasaron junto a Túrin y cruzaron el puente. Entre ellas estaba Finduilas, que tendió los brazos hacia Túrin y lo llamó por su nombre. Pero Glaurung no lo dejó libre hasta que los gritos y lamentos de las mujeres se perdieron por el camino del norte; pero Túrin no pudo dejar de oír esas voces que lo perseguirían ya para siempre. 
De pronto, Glaurung apartó la mirada y esperó; y Túrin se movió lentamente, como quien despierta de un sueño espantoso. Pero entonces volvió en sí con un fuerte grito y saltó sobre el Dragón. Glaurung, sin embargo, se rió, diciendo: —Si quieres morir, de buen grado te mataré. Pero poco les servirá eso a Morwen y Niénor. Hiciste caso omiso de los gritos de la mujer Elfa, ¿negarás también los vínculos de la sangre?   
Pero Túrin, desenvainando la espada, lanzó un golpe contra sus ojos, aunque Glaurung retrocedió con rapidez y se alzó sobre él como una torre, diciendo: 
—Al menos eres valiente. Más que cualquiera con quien me haya topado.Y mienten quienes dicen que nosotros no honramos el valor de los enemigos. ¡Mira! Te ofrezco la libertad. Ve con los tuyos si puedes. ¡Ve! Y si queda Elfo u Hombre para contar la historia de estos días, sin duda hablarán de ti con desprecio si desdeñas este regalo. 
Entonces Túrin, todavía aturdido por los ojos del Dragón, como si tratara con un enemigo capaz de tener piedad, creyó en las palabras de Glaurung y, volviéndose se precipitó a la carrera por el puente. Pero mientras se iba, Glaurung dijo tras él con fiera voz: 
-¡Ve de prisa a Dor-lómin, hijo de Húrin! O quizá los Orcos lleguen antes que tú otra vez.Y si te demoras por causa de Finduilas, nunca volverás a ver a Morwen o Niénor,y ellas te maldecirán. 
Sin embargo,Túrin se alejó por el camino del norte, y Glaurung rió una vez más, porque había cumplido la misión que le encomendara su Amo. Entonces atendió a su propio placer, y echando su llamarada lo quemó todo. Puso en fuga a todos los Orcos que continuaban el saqueo, los expulsó de allí y les negó hasta el último objeto de valor. Luego destruyó el puente y lo arrojó a la espuma del Narog. Una vez estuvo de ese modo seguro, buscó todo el tesoro y las riquezas de Felagund y las amontonó, luego se tendió sobre ellas en el recinto más recóndito y descansó por un tiempo.

Tolkien y los juegos

La dimensión lúdica del hombre Lo primero que nos ponemos a pensar es que la actividad lúdica es intrínseca del ser humano. Nos gusta ...