Frase del día

viernes, 11 de noviembre de 2016

Ambarkanta. Forma del Mundo

En esta entrada intentaré explicar la forma del mundo de Tolkien en la Primera Edad la cual viene más a detalle en el texto Ambarkanta (HTM IV) y aquí haré un pequeño resumen.

Empezaremos definiendo las 5 Regiones del mundo

Ambar: Tierra incluyendo los océanos.

Vista: Aire, aire inferior

Ilmen: Aire superior, aire de las estrellas. La región de las estrellas.

Vaiya: Mar Circundante

Kuma: Vacío exterior


Alrededor del mundo se encuentran los Ilurambar, o los Muros del Mundo. Son como hielo y cristal y acero, más fríos, transparentes y duros de lo que pueden imaginar los Hijos de la Tierra. No pueden verse, ni atravesarse, salvo por la Puerta de la Noche. (Algo parecido a una atmósfera de cristal)



Vaiya se extiende por arriba y por abajo de la Tierra. Por debajo habita Ulmo. Es un pliegue, envoltura. De naturaleza parecida al agua, pero menos ligero que el aire, y rodeando El Mar Exterior 

Sobre la Tierra está el Aire, al que se llama Vista, y sustenta a las aves y las nubes.Pero este aire sólo se extiende sobre la Tierra Media y los Mares Interiores, y sus fronteras propiamente dichas son las Montañas de Valinor en el Oeste y los Muros del Sol en el Este.  Pero en el Norte y el Sur, donde hay mucho frío y oscuridad y la Tierra Media se extiende casi hasta los Muros del Mundo, Vaiya y Vista e limen fluyen juntos y se confunden. 



Ilmen es el aire claro y puro y saturado de luz, aunque no irradia luz. Ilmen se encuentra encima de Vista, y no tiene gran profundidad. Ahora bien, Ilmen y Vista, que son de naturaleza similar, se mezclan, pero Ilmen es respirado por los Dioses y purificado por el paso de los astros; pues en Ilmen Varda ordenó los cursos de las estrellas, y después el de la Luna y el Sol. Desde Vista se puede descender a la Tierra. Desde Ilmen se puede descender a Valinor.

Hay un abismo que separa a Valinor de Vaiya, y está lleno de Ilmen, y por ese camino se puede llegar desde Ilmen sobre la tierra a las regiones más bajas, y a las Raíces de la Tierra, y a las cuevas y grutas que son los cimientos de las tierras y los mares. Allí está la morada de Ulmo. De allí provienen las aguas de la Tierra Media. Pues estas aguas están compuestas de Ilmen y Vaiya y Ambar. Así las aguas en movimiento poseen el recuerdo de las profundidades y las alturas, y conservan parte de la sabiduría y música de Ulmo, y de la luz de los astros del cielo.


En las regiones de Ulmo, las estrellas se esconden a veces, y la Luna vaga a menudo y no se ve desde la Tierra Media. Pero el Sol no se demora allí. Pasa bajo la tierra deprisa, para que la noche no se prolongue y el mal no se refuerce; y los servidores de Ulmo la arrastran a través del bajo Vaiya, que recibe calor y se llena de vida.


En medio de Valinor, está Ando Lomen, la Puerta de la Noche Eterna que atraviesa los Muros y se abre al Vacío. Pues el Mundo se encuentra entre Kúma, el Vacío, la Noche sin forma o tiempo. Pero nadie puede cruzar el abismo y el cinturón de Vaiya y llegar hasta esa Puerta, a excepción única de los grandes Valar. Y ellos hicieron la Puerta cuando vencieron y arrojaron a
Melko a la Oscuridad Exterior; y Eärendel la vigila.


Espero les haya gustado y si tienen más curiosidad pueden leer el texto completo en La Formación de Tierra Media (HTM IV) y algunas notas de El Camino Perdido (HTM V) Saludos

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Gandalf El Peregrino Gris

Autores: Zelda y Dírhaval

Todo lo que podemos decidir es qué haremos con el tiempo que nos dieron.  
Y ya, Frodo, nuestro tiempo ha comenzado a oscurecerse.



Gandalf es uno de los personajes más queridos de la saga. Tolkien le dio cualidades muy importantes. Es humilde y ve más allá de las apariencias. Tiene esperanza en el mundo y todos los seres que habitan en él. Le interesa el bienestar de las personas y no su propio beneficio. Un ejemplo de ello es la frase con que lo presentamos, donde nos recuerda lo efímeros que somos en esta vida y que a pesar de las muchas adversidades que nos pueden entristecer, enojar o decepcionar, el poder afrontarlas solo está en nosotros; que el tiempo que tenemos nos sirve para disfrutarlo, aprender y vivir experiencias. Ver más allá y aprovechar lo que tenemos en lugar de pensar cuanto nos queda 

Su historia comienza desde el inicio del mundo, antes de que el Sol y la Luna se levantaran al firmamento. En Aman lo conocían como Olorin y era un Maia encomendado a Lorien, el Vala de los sueños, aunque también frecuentaba mucho a Nienna la Valië de la pena y la compasión. Esto influye mucho en su personalidad 

Se dice que a mediados de la Segunda Edad de la Tierra Media, algunos Maiar fueron encarnados para ayudar a los pueblos libres a la guerra contra Sauron. Ellos fueron los Istari: Saruman, Radagast, Alatar y Pallando. El último en llegar fue Gandalf a quien recibió Cirdan el carpintero de barcos y quien le dio el anillo Narya
Grandes trabajos y peligros os aguardan, y por temor de que vuestra misión no sea excesiva y fatigosa, tomad este Anillo para ayuda y consuelo. Me fue confiado sólo para guardar el secreto y aquí en las costas occidentales permanece ocioso; pero me parece que en días que no tardarán en llegar debe estar en manos más nobles que las mías, que puedan emplearlo para dar coraje a todos los corazones. 
(Cuentos Inconclusos. De los Istari)
La apariencia y vitalidad de Gandalf se vio reducida a la de un frágil anciano, al igual que los demás Istari, aunque esto no le impide ganarse la amistad y respeto de numerosos pueblos, pero en ocasiones su aparición era considerada como un mal presagio.

Era muy querido y admirado por todos, y hasta aquellos que le temían se maravillaban con sus fuegos de artificio, aunque en Rohan se le conociera como Cuervo de la Tempestad, por aparecer siempre en los peores momentos.


Su papel fue fundamental en la Guerra del Anillo. Sus palabras dieron aliento a todos para afrontar al Enemigo. Se la pasa viajando y conociendo a las personas y lo que hay en sus corazones, a diferencia de Saruman que prefiere estar solo en su torre o Radagast que prefiere la compañía de aves en el bosque. Las peregrinaciones de Gandalf lo llevaron a la Comarca donde descubrió las cualidades de los Hobbits, quizá por azar o destino. Su sabiduría guió a Bilbo en una aventura de la que ni siquiera él imaginaría como terminaría. La historia de El Hobbit es en realidad un estudio de un hombre del todo corriente que no es artista ni noble ni heroico en un marco grandioso y como existen semillas de esas cualidades que germinan a lo largo de la aventura, pasando del cuento de hadas a la nobleza y la elevación para recaer en el regreso a casa. 

Al llegar a El Señor de los Anillos hace su apuesta sobre la idea anterior y confía el destino de la humanidad en los corazones de los hombres; les dio esperanza y confianza a todos, sabia a que se enfrentaba y aun así fue muy valiente y despertó el coraje de muchos. Los guía en el momento de duda y necesidad aunque no interfiere con sus destinos. Por ejemplo, sabe que Aragorn es el legitimo rey de Gondor pero no lo impone en el trono sino que lo impulsa y aconseja para que el mismo llegue a su destino. Los mismo pasa con Frodo, Sam, Pippin y Merry. Algunas de sus frases importantes son:

Muchos de los que viven merecen morir y algunos de los que mueren merecen la vida. ¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos. (Consejo a Frodo)

El viaje no concluye aquí. La muerte es otro sendero que recorreremos todos. El velo gris de este mundo se levanta y todo se convierte en plateado cristal. Es entonces... cuando se ve... - ¿Qué, Gandalf? ¿Qué se ve? - La blanca orilla, y más allá la inmensa campiña verde tendida ante un fugaz amanecer.- Bueno, eso no está mal.- No, no desde luego.
(Esta frase no es de Tolkien, pero Philippa Boyens plasmo en esta frase gran parte de la esencia de Gandalf)

Legolas Hojaverde mucho tiempo bajo el árbol en alegría has vivido. ¡Ten cuidado del Mar! Si escuchas en la orilla la voz de la gaviota, nunca más descansará tu corazón en el bosque (Consejo a Legolas)

No os diré: no lloréis; porque no todas las lágrimas son malas. 
Pero además de esto sabe cuando él mismo debe afrontar sus propias pruebas, lo que lo llevó al enfrentamiento más épico de toda la saga. El Balrog de Morgoth. El peregrino gris se mantuvo firme ante el Daño de Durin donde su llama de Anor contuvo a la flama de Udún en el puente donde ambos cayeron al abismo. Pero no termino ahi. Durante diez días persiguió y lucho contra esa criatura desde lo más profundo de Khazad Dum hasta la torre más alta en la cima de Zirak Zigil. Ahí venció a su enemigo y el también pereció.



Hacemos la aclaración, pues muchos aun piensan que Gandalf no murió sino que solo quedó inconsciente, lo cual es incorrecto. Tolkien dice:
Gandalf «murió» realmente y se transformó: pues eso me parece a mí el único engaño verdadero: representar algo que pueda llamarse «muerte» como si nada se alterara. 
(Carta 156)
Pero regresó por gracia de los Valar. Gandalf se sacrificó, fue aceptado, fue fortalecido y retornó, aunque aun tiene  la obligación de ocultar su poder y de enseñar antes que forzar o dominar las voluntades.

Podemos pensar en lo que hace a este Mago tan especial. Si reflexionamos en la frase que usa para presentarse dice: "I am Gandalf and Gandalf means me" que erroneamente ha sido traducida como "Yo soy Gandalf y Gandalf soy yo", cuando se refiere que el le da significado (meaning) a la palabra Gandalf en lugar que su nombre signifique algo. Recordemos que ante todo Tolkien era filólogo y este tipo de cuestiones era importante para él.

Ahora bien, el significado que le da a esa palabra está en la moral que representa y que nos ha cautivado a todos los lectores. Es valiente, sabio, no perfecto pero altruista. Tolkien hizo un personaje que muestra esperanza valor y paz; esas cualidades son importantes lo que lo hace ser uno de los personajes favoritos de la mayoría.



miércoles, 17 de agosto de 2016

Top 10 Dragones de Tolkien (Parte 2)



Continuamos con esta recopilación de los dragones de Tolkien (quizá los más conocidos). Estas criaturas fantásticas se caracterizan por su orgullo, inteligencia, poder e incluso maldad. No son solo bestias, sino que dialogan, juegan con tu mente, intimidan e incluso llegan a destruir tu alma con su mirada. 

4. Crisófilax Dives

Quizá no sea el más poderoso ni el más temible, pero es un dragón con una gran personalidad. Su nombre significa Guardián del Oro en Griego y Rico en Latín. Es un culto y educado como un aristócrata europeo, arrogante, egoísta e incluso cobarde. Parecido al Sr Burns pero con escamas.
Su nombre era Crisófilax Dives, pues era de linaje antiguo e imperial, y muy rico. Era astuto, inquisitivo, ambicioso y bien armado, aunque no temerario en exceso. Pero en cualquier caso no sentía ningún temor de moscas e insectos, cualquiera que fuese su clase o tamaño, y tenía un hambre de muerte.   De modo que un día de invierno, más o menos una semana antes de Navidad, Crisófilax desplegó sus alas y partió. Aterrizó con sigilo a media noche, justo en el corazón de los dominios de Augustus Bonifacius rex et basileus. En poco tiempo causó grandes daños: destrozó, quemó y devoró ovejas, reses y caballos. (...)
(...) Cuando levantó la cabeza, allí estaba el dragón, completamente despierto, mirándolo. 
«Buenos días», dijo el dragón. «Parecéis sorprendido.» 
 «Buenos días», dijo Egidio. «Lo estoy.»   
«Perdonad», dijo el dragón. Había alargado una suspicaz oreja cuando captó el tintineo de las anillas al caer Egidio. «Perdonad mi pregunta, pero ¿me buscáis a mí, por casualidad?»   
«Ni mucho menos. ¡Quién iba a pensar en encontraros aquí!», replicó el granjero. «Sólo había salido a dar una vuelta.»  Se arrastró a toda prisa fuera de la cuneta y se acercó a la yegua torda, que ya se encontraba sobre sus cuatro patas y mordisqueaba algunos yerbajos a la orilla del camino, aparentando una total indiferencia.   
«Entonces ha sido una suerte que nos hayamos encontrado», dijo el dragón. «Es un placer. Ropas de fiesta, supongo. ¿La última moda, quizá?» 
Egidio había perdido su sombrero de fieltro y la capa gris aparecía abierta; pero él la mostró con orgullo.   «Sí», dijo. «El último grito; pero voy a buscar al perro. Andará tras los conejos, casi seguro.»   
«Lo dudo», dijo Crisófilax relamiéndose los labios (señal en él de regodeo). «Creo que llegará a casa bastante antes que vos. Pero, por favor, proseguid vuestro viaje, maese... veamos..., me parece que no conozco vuestro nombre.»   
«Ni yo el vuestro», dijo Egidio. «Lo dejaremos así.»   
«Como queráis», dijo Crisófilax relamiéndose de nuevo y simulando cerrarlos ojos. Tenía un corazón malvado (como todos los dragones) y no muy valeroso (cosa también frecuente). Prefería una comida por la que no tuviese que luchar; pero después de su largo sueño se le había abierto el apetito. El párroco de Oakley había resultado correoso, y hacía años que no había probado un hombre rollizo. Decidió degustar ahora este plato fácil y sólo aguardaba a que el pobre tonto se descuidase.  

3. Ancalagon

Esta bestia se encuentra en la cumbre de lo épico. La mayor catástrofe de la primera edad. Su tamaño era tal que al morir destruyó Thangorodrim. Fue un dragón alado y se enfrentó al ejercito de las águilas durante la guerra de la cólera y al final pereció por Earendil el marinero. 
En este caso decidí tomar un fragmento de un Facfic publicado en la revista Estel de la Sociedad Tolkien Española, titulado Aiwe de Antonio Vazquez.

Así vieron desolados a bordo de la nave voladora cómo los uruloki frenaban su caída y pasaban sobre ellos, muy alto, persiguiendo a las águilas, que ya no podrían girar. Y una vez rebasados, se separaba del grupo el mayor de ellos, negro como el vacío del que surgió el mal, enorme como las montañas de Valinor. El demonio volador giró sobre sí mismo en el aire y desplegó sus alas para frenar casi en seco. Así cayó como una piedra, ganó de nuevo velocidad, y enderezó el rumbo cuando estaba al mismo nivel que Vingilot, rumbo a su costado. Entonces desarrolló toda la fuerza que su malignidad le permitía. El batir de sus membranas atronó como las olas de la primera tormenta del mundo y era tan rápido que los estallidos se fundían como un solo trueno. El ahusado cuerpo del gusano se alargaba, estirado como una aguja. El aire, incapaz de zafarse a tiempo de su ruta, se quejaba ensordecedoramente al ser atravesado. Abrió su boca. Su lengua negra, mayor que cualquier serpiente gigante, colgaba a un lado, y el rugido de desafío de Ancalagon fue más fuerte que todo otro sonido que haya habido en la tierra desde Lammoth, en otra Edad del Mundo.  
Ancalagon caía sobre ellos.  

El Marinero tomó una pesada lanza en sus manos y corrió a proa. Saltó al bauprés de la nave y caminó por el estrecho, redondo, resbaladizo madero, a la altura inmensurable en que volaban, desafiando al viento que hacía cabecear el navío y tironeaba de sus ropas. Llegó a la cesta, situada casi en punta del bauprés y apoyó la espalda en ella, usándola como ristre de la lanza.  
—¡Mantén firmes el timón y la vista! No dejes de mirar el corazón de brea del monstruo y la nave irá sola tras tu voluntad. ¡Que el viento nos ampare! Triunfaremos, si es voluntad de Eru.    
El grito de Eärendil se perdía en el batir de velas y cabos, pero la fuerza de su mirada y su voluntad se abrió camino hasta la popa, y Elwing tiró con tanta fuerza de la vara del timón que brotó sangre de sus dedos. Ella alzó los ojos, suplicó un viento propicio para acometer a Ancalagon, y le fue concedido. La brisa cambió, y quedaron de proa a la amenaza voladora. La lanza de Eärendil apuntó al monstruo negro.  
Al desafío ensordecedor, respondió un desafío cegador, tan titánico como el anterior. El resplandor en la frente del marinero aumentó y aumentó, hasta hacer palidecer al Sol. 
La dama blanca no podía ver más allá de ese brillo, en el que ahora no se distinguía ya la figura de su esposo. También quedó oculta a su vista la figura de Ancalagon, y de puntillas intentaba ver por encima del cegador Silmaril para poder dirigir la nave. No pudo, y asustada, gritó:  
—¡Eärendil, he perdido el rumbo, no sé dónde está el dragón! Baja, baja, baja de ahí, amor, tu lanza será inútil. ¡No sé dónde está! ¡No sé dónde está!   
La voz se quebraba en su garganta, luchando por llegar a oídos del Marinero, pero no encontró respuesta.  
Ancalagon miraba fijamente el centro de la bola de luz que crecía y crecía sobre el bauprés. Un dolor persistente aumentaba, le atenazaba desde los ojos y se extendía por todo su cuerpo a través de su espinazo dentado. Tuvo que recurrir a toda su maligna voluntad, a su avaricia y su soberbia para no rendirse. Y ordenó a sus alas un último y feroz salto en el aire con el que llegar hasta Vingilot cuando el dolor empezaba a paralizarle los miembros. De sus ojos afilados brotó sangre, y sin embargo era incapaz de apartar la mirada del objeto que deseaba. Sus ojos se secaron entonces y perdieron el color. Aun así demostró una voluntad superior a toda medida, estiró el cuello y abrió las fauces dispuesto a devorar a ciegas.  
Entonces Elwing volvió a ver la negrura del dragón, que se desviaba ligeramente hacia la quilla, y con un brusco movimiento del timón bajó la proa de Vingilot. Por ello las fauces del monstruo se cerraron por encima de la cabeza luminosa, sin desgarrar más que el aire. El bauprés se apoyó en el pecho acorazado, pero el palo se astilló contra las escamas como la brisa contra las murallas de piedra. El cuerpo negro avanzó incólume hasta la punta de la lanza enristrada en la cesta del bauprés. Y la punta de acero de las fraguas Vanyar abrió la piel y la carne, y la fuerza del choque la empujó hasta que la vara al completo desapareció en el rey dragón. Por la herida humeante penetró la Luz de los Árboles de Valinor en la bestia alada, y Ancalagon aulló en agonía.  

Cuando el madero de proa se deshizo, Eärendil había perdido el único apoyo de sus pies, y se sujetaba a la lanza clavada, pero al desaparecer ésta en la herida mortal cayó al vacío, dando vueltas en el espacio como una estrella desprendida del firmamento. Desapareció de la vista de Elwing en la mortal nube asfixiante, y nadie pudo salvarlo.  
La nave picaba de proa por el peso abrumador de Ancalagon, que se debatía en espasmos incontrolados, aferrado a la astillada tablazón frontal. Caían en espiral hacia la capa de nubes. Elwing intentaba desesperadamente enderezarla, pero se estrelló en un impacto destructor contra la mayor de las torres de Thangorodrim.  
La piedra negra se estremeció bajo la fuerza del demoledor choque. Se inclinó. Se resquebrajó. Y, finalmente, se desplomó sobre sí misma envuelta en llamas.

2. Smaug

Todos conocemos a Smaug el Dorado. La más grande de las calamidades de la tercera edad. Es parecido a Crisofilax en cuanto a parecer un aristócrata, astuto y malevolo como Glaurung y poderoso como el gran Ancalagon... bueno, quizá no tanto, pero realmente era poderoso y además era muy inteligente; realmente puso en aprietos a Bilbo haciéndolo dudar de sus amigos, de su aventura y de todo en lo que creía. 

—¡Bien, ladrón! Te huelo y te siento. Oigo cómo respiras. ¡Vamos! ¡Sírvete de nuevo, hay mucho y de sobra! Pero Bilbo no era tan ignorante en materia de dragones como para acercarse, y si Smaug esperaba conseguirlo con tanta facilidad, quedó decepcionado. 
—¡No, gracias, oh Smaug el Tremendo! —replicó el hobbit—. No vine a buscar presentes. Sólo deseaba echarte un vistazo y ver si eras tan grande como en los cuentos. Yo no lo creía. 
—¿Lo crees ahora? —dijo el dragón un tanto halagado, pero escéptico. 
—En verdad canciones y relatos quedan del todo cortos frente a la realidad, ¡oh, Smaug, la Más importante, la Más Grande de las Calamidades! —replicó Bilbo. 
—Tienes buenos modales para un ladrón y un mentiroso —dijo el dragón—. Pareces familiarizado con mi nombre, pero no creo haberte olido antes. ¿Quién eres y de dónde vienes, si puedo preguntar? —¡Puedes, ya lo creo! Vengo de debajo de la colina, y por debajo de las colinas y sobre las colinas me condujeron los senderos. Y por el aire. Yo soy el que camina sin ser visto. 
—Eso puedo creerlo —dijo Smaug—, pero no me parece que te llamen así comúnmente. —Yo soy el descubre-indicios, el corta-telarañas, la mosca de aguijón. Fui elegido por el número de la suerte. 
—¡Hermosos títulos! —se mofó el dragón—. Pero los números de la suerte no siempre la traen. 
—Yo soy el que entierra a sus amigos vivos, y los ahoga y los saca vivos otra vez de las aguas. Yo vengo de una bolsa cerrada, pero no he estado dentro de ninguna bolsa. 
—Estos últimos ya no me suenan tan verosímiles —se burló Smaug. 
—Yo soy el amigo de los osos y el invitado de las águilas. Yo soy el Ganador del Anillo y el Porta Fortuna; y yo soy el jinete del Barril —prosiguió Bilbo comenzando a entusiasmarse con sus acertijos. 
—¡Eso está mejor! —dijo Smaug—. ¡Pero no dejes que tu imaginación se desboque junto contigo! 
—¡Muy bien, oh jinete del Barril! —dijo en voz alta—. Tal vez tu poney se llamaba Barril, y tal vez no, aunque era bastante grueso. Puedes caminar sin que te vean, mas no caminaste todo el camino. Permíteme decirte que anoche me comí seis poneys, y que pronto atraparé y me comeré a todos los demás. A cambio de esa excelente comida, te daré un pequeño consejo, sólo por tu bien: ¡No hagas más tratos con enanos mientras puedas evitarlo! 
—¡Enanos! —dijo Bilbo fingiendo sorpresa. 
—¡No me hables! —dijo Smaug—. Conozco el olor (y el sabor) de los enanos mejor que nadie. ¡No me digas que me puedo comer un poney cabalgado por un enano y no darme cuenta! Irás de mal en peor con semejantes amigos, Ladrón jinete del Barril. No me importa si vuelves y se lo dices a todos ellos de mi parte. Pero no le dijo a Bilbo que había un olor desconcertante que no alcanzaba a reconocer, el olor de hobbit. 
—Supongo que conseguiste un buen precio por aquella copa anoche, ¿no? —continuó—. Vamos, ¿lo conseguiste? ¡Nada de nada! Bien, así son ellos. Y supongo que se quedaron afuera escondidos, y que tu tarea es hacer los trabajos peligrosos y llevarte lo que puedas mientras yo no miro… y todo para ellos. ¿Y tendrás una parte equitativa? ¡No lo creas! Considérate afortunado si sales con vida.
Bilbo empezaba ahora a sentirse realmente incómodo. Cada vez que el ojo errante de Smaug, que lo buscaba en las sombras, relampagueaba atravesándolo, se estremecía de pies a cabeza, y sentía el inexplicable deseo de echar a correr y mostrarse tal cual era, y decir toda la verdad a Smaug. En realidad corría el grave peligro de caer bajo el hechizo del dragón. Pero juntó coraje, y habló otra vez. 
—No lo sabes todo, oh Smaug el Poderoso —dijo—. No sólo el oro nos trajo aquí. 
—¡Ja, ja! Admites el «nos» —rio Smaug—. ¿Por qué no dices «nos los catorce» y asunto concluido, señor Número de la Suerte? Me complace oír que tenías otros asuntos aquí, además de mi oro. En ese caso, quizá no pierdas del todo el tiempo. »No sé si pensaste que aunque pudieses robar el oro poco a poco, en unos cien años o algo así, no podrías llevarlo muy lejos. Y que no te sería de mucha utilidad en la ladera de la montaña. Ni de mucha utilidad en el bosque. ¡Bendita sea! ¿Nunca has pensado en el botín? Una catorceava parte, o algo parecido, fueron los términos, ¿eh? ¿Pero qué hay acerca de la entrega? ¿Qué acerca del acarreo? ¿Qué acerca de guardias armados y peajes? —y Smaug rio con fuerza. Tenía un corazón astuto y malvado, y sabía que estas conjeturas no iban mal encaminadas, aunque sospechaba que los Hombres del Lago estaban detrás de todos los planes, y que la mayor parte del botín iría a parar a la ciudad junto a la ribera, que cuando él era joven se había llamado Esgaroth. Apenas me creeréis, pero el pobre Bilbo estaba de veras muy desconcertado. Hasta entonces todos sus pensamientos y energías se habían concentrado en alcanzar la Montaña y encontrar la puerta. Nunca se había molestado en preguntarse cómo trasladarían el tesoro, y menos cómo llevaría la parte que pudiera corresponderle por todo el camino de vuelta a Bolsón Cerrado, bajo la Colina. Una fea sospecha se le apareció ahora en la mente: ¿habían olvidado los enanos también este punto importante, o habían estado riéndose de él con disimulo todo el tiempo? La charla de un dragón causa este efecto en la gente de poca experiencia. Bilbo, desde luego, no tenía que haber bajado la guardia; pero la personalidad de Smaug era en verdad irresistible. 

—Puedo asegurarte —le dijo, tratando de mantenerse firme y leal a sus amigos— que el oro fue sólo una ocurrencia tardía. Vinimos sobre la colina y bajo la colina, en la ola y en el viento, por venganza. Seguro que entiendes, oh Smaug el acaudalado invalorable, que con tu éxito te has ganado encarnizados enemigos. Entonces sí que Smaug rio de veras: un devastador sonido que arrojó a Bilbo al suelo, mientras allá arriba en el túnel los enanos se acurrucaron agrupándose y se imaginaron que el hobbit había tenido un súbito y desagradable fin. 
—¡Venganza! —bufó, y la luz de sus ojos iluminó el salón desde el suelo hasta el techo como un relámpago escarlata—. ¡Venganza! El Rey bajo la Montaña ha muerto, ¿y dónde están los descendientes que se atrevan a buscar venganza? Girion, Señor de Valle, ha muerto, y yo me he comido a su gente como un lobo entre ovejas, ¿y dónde están los hijos de sus hijos que se atrevan a acercarse? Yo mato donde quiero y nadie se atreve a resistir. Yo derribé a los guerreros de antaño y hoy no hay nadie en el mundo como yo. Entonces era joven y tierno. ¡Ahora soy viejo y fuerte, fuerte, fuerte, Ladrón de las Sombras! —gritó, relamiéndose—. ¡Mi armadura es como diez escudos, mis dientes son espadas, mis garras lanzas, mi cola un rayo, mis alas un huracán, y mi aliento muerte. 

1. Glaurung

Finalmente, nuestro primer lugar es para Glaurung, el padre de los dragones. Comandante de las huestes de Melkor y verdugo de sus enemigos. Astuto y terrible. El Gran enemigo de Turin Turambar y quien guío su camino a su cruel destino. Su encuentro en Nargothrond es muestra de esto.


—Salve, hijo de Húrin. ¡Feliz encuentro! 
Túrin avanzó sobre él de un salto, y había fuego en sus ojos, y los filos de Gurthang brillaban como llamas. Pero Glaurung paró el golpe, y abrió mucho sus ojos hipnotizadores, fijando la vista en Túrin. Sin temor,Túrin le sostuvo la mirada mientras alzaba la espada, pero en seguida cayó bajo el terrible hechizo del dragón y se detuvo como si se hubiera convertido en piedra. Durante largo rato permanecieron así inmóviles y silenciosos ante las Puertas de Felagund. Entonces Glaurung habló otra vez, burlándose de Túrin. 
—Malas han sido todas tus acciones, hijo de Húrin —dijo—. Hijo adoptivo desagradecido, proscrito, asesino de tu amigo, ladrón de amor, usurpador de Nargothrond, capitán imprudente y desertor de los tuyos. Como esclavas viven tu madre y tu hermana en Dorlómin, sufriendo miseria y necesidades, vestidas con harapos, mientras tú llevas las galas de un príncipe. Penan por ti, pero a ti eso no te importa.Tu padre estará muy contento cuando se entere de que tiene semejante hijo: y se enterará. 
Y Túrin, bajo el hechizo de Glaurung, oyó sus palabras, y se vio como en un espejo deformado por la malicia, y aborreció lo que veía. 
Y mientras los ojos de Glaurung inmovilizaban su mente atormentada y no podía moverse, a una señal del Dragón los Orcos se llevaron el grupo de las cautivas, que pasaron junto a Túrin y cruzaron el puente. Entre ellas estaba Finduilas, que tendió los brazos hacia Túrin y lo llamó por su nombre. Pero Glaurung no lo dejó libre hasta que los gritos y lamentos de las mujeres se perdieron por el camino del norte; pero Túrin no pudo dejar de oír esas voces que lo perseguirían ya para siempre. 
De pronto, Glaurung apartó la mirada y esperó; y Túrin se movió lentamente, como quien despierta de un sueño espantoso. Pero entonces volvió en sí con un fuerte grito y saltó sobre el Dragón. Glaurung, sin embargo, se rió, diciendo: —Si quieres morir, de buen grado te mataré. Pero poco les servirá eso a Morwen y Niénor. Hiciste caso omiso de los gritos de la mujer Elfa, ¿negarás también los vínculos de la sangre?   
Pero Túrin, desenvainando la espada, lanzó un golpe contra sus ojos, aunque Glaurung retrocedió con rapidez y se alzó sobre él como una torre, diciendo: 
—Al menos eres valiente. Más que cualquiera con quien me haya topado.Y mienten quienes dicen que nosotros no honramos el valor de los enemigos. ¡Mira! Te ofrezco la libertad. Ve con los tuyos si puedes. ¡Ve! Y si queda Elfo u Hombre para contar la historia de estos días, sin duda hablarán de ti con desprecio si desdeñas este regalo. 
Entonces Túrin, todavía aturdido por los ojos del Dragón, como si tratara con un enemigo capaz de tener piedad, creyó en las palabras de Glaurung y, volviéndose se precipitó a la carrera por el puente. Pero mientras se iba, Glaurung dijo tras él con fiera voz: 
-¡Ve de prisa a Dor-lómin, hijo de Húrin! O quizá los Orcos lleguen antes que tú otra vez.Y si te demoras por causa de Finduilas, nunca volverás a ver a Morwen o Niénor,y ellas te maldecirán. 
Sin embargo,Túrin se alejó por el camino del norte, y Glaurung rió una vez más, porque había cumplido la misión que le encomendara su Amo. Entonces atendió a su propio placer, y echando su llamarada lo quemó todo. Puso en fuga a todos los Orcos que continuaban el saqueo, los expulsó de allí y les negó hasta el último objeto de valor. Luego destruyó el puente y lo arrojó a la espuma del Narog. Una vez estuvo de ese modo seguro, buscó todo el tesoro y las riquezas de Felagund y las amontonó, luego se tendió sobre ellas en el recinto más recóndito y descansó por un tiempo.

Top 10 Dragones de Tolkien (Parte 1)



Tom Shippey, experto de la Tierra Media, dice que los dragones para Tolkien representaban los límites de la Fantasía y la Realidad. Entre ser una simple bestia y una alegoría cristiana tomando lo mejor de ambas ideas. Una bestia entre lo pagano y lo cristiano. Son temibles y la mayor proeza de cualquier héroe es matar a uno de ellos. En este post veremos a los Dragones sobre los que escribió el Profesor y algunos fragmentos donde aparecen. 


10. Gostir

Este es el dragón del que menos sabemos. Solo aparece en el Libro de El Camino Perdido en la sección de etimologías. Su nombre proviene de la raíz GOS-GOTH que significa Miedo (La podemos ver en el nombre de Gothmog que significa "Demonio de Miedo". En este caso Gostir significa "Mirada de Miedo".



9. Scatha

Scatha, el gran dragón de Ered Mithrin a quien dio muerte Fram hijo de Éothéd. Se cuenta que los enanos reclamaron parte del tesoro de Scatha a lo cual Fram no quiso cederles ni un centavo. En cambio les envió un collar hecho con los dientes del dragón diciendo 'Joyas como éstas no tendréis de seguro en vuestros tesoros, pues no es fácil conseguirlas'. Dicen algunos que los Enanos dieron muerte a Fram por este insulto. No hubo gran amor entre Éothéod y los Enanos. El nombre proviene del inglés antiguo y significa Enemigo o Ladrón


8. Fafnir

Si bien este no es un dragón inventado por Tolkien, fue una gran inspiración para él. Existen muchos paralelismos entre Fafnir, de la Leyenda de Sigurd y Glaurung o Smaug. Como diría Fermant, este post es muy pequeño para contar su historia, pero en una de sus obras en verso aliterado, el profesor nos deleitó con algo sobre él. 

"Los hombres cantan de serpientes que guardan incansables oro y plata con ansioso corazón; pero al dormido Fáfnir toda la gente lo llama de los dragones el más temible, el mal que duerme[...] 
[...] En el profundo hueco de la oscura colina él allí acechaba; temblaba la tierra. Se adelanto Fáfnir, de fuego su aliento; por la montaña corrían brumas de veneno. 
El fuego y el humo sobre la intrépida pasaron rugiendo; las rocas gemían. El vientre negro curvo y retorcido, sobre el oculto hueco colgaba, y resbalaba. 
Gram fue empuñada resonando sombría en la vetusta roca su corazón perforó. En el espasmo de Fáfnir se agitaban frenéticos sus miembros retorcidos y su apestosa cabeza."

7. El Guardian del Tesoro (Dragón de Beowulf)

Tampoco es un dragón inventado por Tolkien, pero si fue otra de sus inspiraciones. El dragón que marca el final de Beowulf es una criatura que define toda una leyenda y también le dedicó un poema. Aquí un fragmento


Iracundo, el príncipe de los gautas amantes del viento dejó escapar las palabras de su pecho, y gritó con duro corazón, resonando su voz clara, como un rugido de guerra bajo la desgastada roca. Se despertó el odio. El Guardián del Tesoro percibió la voz del hombre. Ya no hubo lugar para demandas de paz. Primero llegó una bocanada del fiero destructor desde la roca, vapor caliente amenazando en la batalla. Resonó la tierra. Bajo el montículo, el Señor de los Gautas agitó a un lado y otro su escudo guerrero, para enfrentar al monstruo que se le avecinaba. El corazón de la enroscada bestia se revolvió entonces para salir a luchar. El buen rey había desenvainado ya su espada para la batalla, su vieja reliquia de rápido filo. Cada uno de ellos tenía propósito asesino en su corazón, y temía al otro, pero el príncipe de los vasallos, con su alto escudo apoyado contra sí, no se dejó intimidar cuando la sierpe se enrolló sobre sí misma con rapidez. La esperaba vestido en su armadura. Vino llameante, deslizándose con sinuosas curvas, apresurándose hacia su destino. El escudo protegió bien la vida y las extremidades del afamado rey, aunque menos tiempo del que habría deseado si le hubiera sido concedida la victoria en la batalla, algo que en ese momento, y por primera vez en su vida, le negaba el destino con su decreto. El Señor de los Gautas lanzó su brazo, azotando con su vieja espada al espantoso enemigo, y el bruñido filo tocó el cuerpo huesudo, aunque de forma menos penetrante de lo que hubiera necesitado su rey, agobiado por sus heridas. Tras la estocada guerrera, el guardián del túmulo quedó con ánimo asesino, lanzando fuego mortal, y las llamas de la batalla se esparcieron por todas partes. 


6. El Dragón Verde

En este caso no me refiero al lugar donde suelen beber los Hobbits, sino a un poema poco conocido de Tolkien llamado La Visita del dragón. El cuento da un punto de encuentro precisamente entre el mundo pagano y moderno y el dragón es el vinculo. El dragón baja de las montañas para encontrar algo de comida, pero sobre todo un rival digno. Es una ofensa para él que traten de enfrentarlo como a una simple bestia, que ni siquiera causa asombro o admiración, así que decide matar a todos y, tras esto, tampoco encuentra una comida deliciosa y se va volando a su guarida donde terminan sus días. Un triste final para una criatura tan esplendida, porque el mundo se está volviendo gris. Sin embargo también hay una versión posterior (1969) en la cual, justo antes de marcharse, Una habitante del pueblo clava un cuchillo en el dragón y lo mata. Le dice en tono burlón "Me arrepiento mucho por esto, eres una criatura esplendida y tu voz es bastante notable para alguien que no tuvo un maestro, pero el daño sin sentido no lo acepto y tuve que ponerle fin". Entonces el dragón dice finalmente: "Al menos me llamó Esplendido"... Un tanto paradójico el final pero feliz para el dragón. Tuvo una muerte digna ante una heroína inesperada.


5. Gran Dragón Blanco

El Dragón que vive en el lado oscuro de la luna y que persigue a Roverandom y su amigo Rover en una persecución donde al final se ven salvados gracias al Hombre de la Luna. Este dragón también es mencionado en una de las cartas de Papá Noel y se dice que fue el causante de los eclipses lunares.
Aquel dragón tenía alas, como las velas que tenían los barcos cuando todavía eran barcos, y no máquinas de vapor; y no tenía reparos en matar a cualquier criatura, desde un ratón hasta una hija del emperador. Y planeó matar aquellos dos perros, y lo anunció varias veces antes de elevarse por los aires. Ése fue su error. Los dos salieron disparados como cohetes y se alejaron siguiendo el viento, a una velocidad que habría enorgullecido a la misma Mew. El dragón salió detrás de ellos, batiendo las alas como un dragón volador y lanzando dentelladas como un dragón mordedor, derribando las cimas de las montañas, y haciendo sonar todas las esquilas de las ovejas como una ciudad en llamas.
Por fortuna, al seguir el viento los dos perros iban en la dirección correcta. Tan pronto como las esquilas alcanzaron un ritmo frenético, de la torre salió un cohete enorme. Se le pudo ver en toda la luna como un paraguas dorado que estalló en miles de penachos de plata, y no mucho después provocó una caída imprevista de estrellas fugaces en el mundo. Si fue una guía para los pobres perros, fue también un aviso para el dragón; pero él había emitido demasiado vapor para darse cuenta.  La persecución continuó de una manera feroz. Si has visto alguna vez un pájaro persiguiendo a una mariposa, y puedes imaginar un pájaro más que gigantesco persiguiendo a dos mariposas insignificantes entre montañas blancas, entonces puedes empezar a imaginar las vueltas y revueltas y la salvaje, zigzagueante rapidez de aquella huida. En más de una ocasión, antes de que hubieran cubierto la mitad del camino, el aliento del dragón chamuscó el rabo de Roverandom.  ¿Qué hizo el Hombre de la Luna? Pues bien, lanzó un cohete realmente magnífico; y después dijo «¡esa maldita criatura!» y también «¡esos malditos perros! ¡Van a provocar un eclipse antes de tiempo!» Y después bajó a los sótanos y destapó un hechizo oscuro, negro, que parecía una jalea de alquitrán y miel (y olía a cinco de noviembre y a caldo de repollo que hierve y rebosa).  


sábado, 16 de julio de 2016

El Leitmotiv en El Señor de los Anillos y El Hobbit


Puedes encontrar la totalidad de una película en un solo instrumento
o puedes encontrar un mundo de sonidos en una orquesta
Howard Shore

George Lucas decía que Star Wars se trataba de espejos y de ondas, las cuales se repiten como las olas en el mar aunque no necesariamente de la misma manera. A veces la gente se queja de eso sin darse cuenta que fue diseñado de esa manera. En el despertar de la fuerza vemos una escena en el bar que hace un reflejo de la cantina de Mos Eisley; La primera batalla de Anakin en el espacio de Naboo nos recuerda como Luke destruyó la estrella de la muerte. Si vimos la serie animada de Guerras clónicas tenemos una escena similar a la prueba de Luke en la cueva de Dagobah, pero en ese caso Anakin es quien debe entrar a la cueva llevado por su maestro Qui Gon Gin.


Así mismo vemos que las figuras cinematográficas se repiten entre El Señor de los Anillos y el Hobbit. Vemos que viajan por Rivendell y a través de Moria, vemos destellos del anillo y batallas como la de Azanulbizar que se lleva acabo en el mismo lugar donde sale la compañía del anillo en la puerta este de Moria. El hecho de que aparezcan de nuevo personajes como Gandalf, Galadriel y Gollum nos causa emoción y precisamente esta emoción se ve potencializada al escuchar temas que nos evoquen a dichas personas o escenas.


En la música, el leitmotiv por lo general es una melodía o secuencia tonal corta y característica, recurrente a lo largo de una obra. Por asociación, se le identifica con un determinado contenido poético, y hace referencia a él cada vez que aparece. Así, una determinada melodía puede simbolizar a un personaje, un objeto, una idea o un sentimiento.


Por ejemplo, tenemos el tema de Galadriel que podemos escuchar por primera vez en el prologo de ESDLA pues es la voz de ésta la que nos narra la historia del anillo. Este tema se acompaña precisamente del tema del anillo al aparecer el título y el tema de Mordor en la batalla de la última alianza. Después volveremos a escuchar el tema de Galadriel cuando la comunidad llega a Caras Galadhon. Además lo escucharemos en las Dos Torres cuando el ejercito de elfos llega al Abismo de Helm, aunque con un tono más campal al ritmo de tambores y durante la batalla se sigue presentando en varias ocasiones. Esta en particular tiene una letra en Quenya que dice lo siguiente:

Man ammen toltha          (Quién nos trae)
i dann hen morn              (Esto que se ha mantenido en la oscuridad)
Si dannatha                     (Ahora caerá)
nauva                              (Será...)
Melmemma nóren sina   (Nuestro amor por esta tierra)
nur ala ëaro nur...            (Es más profundo que las profundidades del mar)


Otro leitmotiv muy conocido es el tema de Rohan que por primera vez escuchamos en una melodía con violín al llegar al Castillo de Oro de Medusel lenta pero emotiva. De ahí en adelante lo escucharemos muchas veces cada vez que tengamos un acontecimiento de Rohan siendo más poderosa hasta llegar al final a la cabalgata de los Rohirrim donde se combina con otro leitmotiv importante referente al poder de la naturaleza. 



Este se escucha por vez primera cuando Gandalf es rescatado de Orthanc por Gwaihir, aunque tal vez la recordemos más por la Última Marcha de los Ents. El tema lo escucharemos cada vez que interviene la naturaleza o un anunciando el Deus Ex Machina 


En el Hobbit se siguen usando temas recurrentes como el de Rivendell, el de La Comarca o el del Anillo, pero también se introducen nuevos como el de las montañas nubladas que escuchamos por primera vez en la casa de Bilbo cantada por Thorin y su compañía y se verá reflejada cada vez que entren en acción los enanos. Aquí lo podemos escuchar combinado con el tema de la comarca y el del anillo.


Existen muchos temas en esta saga y me tardaría mucho en poner todos. Podemos mencionar el tema industrial de Isengard, el tema de Gondor, El de la comunidad, entre otros de ESDLA. En el Hobbit tenemos temas como el de Gundaband, Erebor, Dain Pie de Hierro, El Bosque negro, etc.

Tenemos además el tema de Tauriel (sé que la odian, pero su tema es muy bueno y tiene una letra hermosa) además se combina con el tema de Kili en una melodía con oboe y flauta. Al final tenemos una canción en sindarin y khuzdul dando en todo momento la dualidad de estas dos razas.



Hae ephadron                              (Voy caminando)
theri thaur                                    (Más allá del bosque)
am na dhû                                    (Donde el mundo se desvanece)
ias fîr i ambar                              (y la blanca luz)
A trehil i 'alad 'lân uir tri 'wilith  (de la eternidad llena el aire)

Genios como John Williams, Hanz Zimmer y Howard Shore han dominado esta técnica que fue popularizada desde Richard Wagner y hoy en día es muy importante para cualquier obra cinematográfica. Sin embargo los leitmotiv son más recordados en obras que tienen por lo menos tres partes de tal manera que nuestro cerebro las evoca en cada una de ellas. 

Así mismo tenemos el uso de esta estructura en los videojuegos de tal suerte que un tema nos evoca una aventura épica que jugamos alguna vez. Quizá algunos de los más recordados son el tema de Zelda, Halo, Skyrim entre otros.

¿Qué otros temas recuerdan? Dejen sus comentarios y espero les haya gustado este post 

sábado, 25 de junio de 2016

Las Kenningar en la Tierra Media




A lo largo de su vida, Tolkien tuvo influencias muy notables de varias regiones del mundo, en especial nórdicas, germánicas y anglosajonas. Una de las herramientas más notables de esta literatura fue el uso de las kenningar 

El kenning es una palabra islandesa que significa "descripción" y es empleada como un término para designar aquellos compuestos descriptivos pictóricos o expresiones breves que pueden emplearse en lugar de la simple palabra normal. Por lo tanto decir "Navegó sobre el baño de alcatraz" (ganotes baep) es emplear un kenning para el mar. Podríamos, por supuesto, crear un kenning nosotros mismos, de hecho, todos ellos debieron en algún momento haber sido producidos por algún poeta; pero la tradición del lenguaje poético inglés tiene un número limitado de kenning para tales cosas como el mar, la batalla, los guerreros, etc. 

la espada era la "Vara de la Ira"; el barco era el "Potro de la Ola"; los ojos eran las "Piedras de la Cara"; el pecho era el "Asiento de las Carcajadas"; el río era la "Sangre de los Peñascos"; el guerrero era el "Teñidor de Espadas"; el corazón era "La Piedra del Brío", la poesía era el "Licor de Odín"; el viento era "El Lobo de los Cordajes"; la cerveza era "La Marea de la Copa" y un largo etcétera

Muy pronto los poetas y compositores descubrieron que la utilidad de las kenningar eran algo más que una herramienta práctica de sustitución. Es decir, descubrieron la metáfora.

Las kenningar también se usan en la modernidad. Como curiosidad, quizá poca gente sepa que todos los títulos de la saga de fantasía épica Canción de hielo y fuego, de George R. Martin, son kenningar. Por ejemplo: Festín de Cuervos (un cadáver) o Tormenta de Espadas (una batalla). El título de El Señor de los Anillos, de Tolkien, también parecería ser una kenningar: un Señor de los Anillos era un rey, no porque llevara un puñado de anillos en sus dedos, sino porque los príncipes nórdicos obsequiaban anillos como recompensa por triunfos militares a sus lugartenientes.


Ahora bien, estas metáforas del lenguaje son influenciadas por la cultura donde se desarrollan. Así pues si pensamos en un kenning para el mar como El Camino de las Focas (seolhpapu), tendría poco sentido en regiones de mesoamérica donde no habitan las focas y sin embargo existe el mar.

Así pues, Tolkien se enfrentó a la necesidad de inventar nuevos kennings si es que quería usarlos en su obra basados en la mitología que estaba desarrollando desde los Cuentos Perdidos. En los años 20s desarrollo algunas de las Baladas de su historia en verso aliterado (estructura usada para literatura nórdica e islandesa) y en ella podemos encontrar algunos kenningar que poco sentido tendrían fuera de la obra.

Por ejemplo, se usa la palabra Quenya falmarindi, que significa "Jinetes de la Espuma" para designar a los elfos que viven cerca del mar (Los Teleri) o también se llegó a usar la palabra Solosimpi que significa "Los Flautistas de la Costa". "La Esquife de Plata" (Ilsaluntë) se usa para designar a la Luna (Esquife es un navío, lo cual tiene sentido si conocemos el Narsilion o Cuento del Sol y la Luna) y también se usa Crithosceleg "El Disco de Vidrio". En la Caida de Gondolin tenemos "Los Ríos de Fuego", que se refieren a las serpientes de Morgoth cuando bajaban por las colinas, Los Dragones. "La Furia de Ossë", significa tormenta, entre muchos otros.

Recordemos que Tolkien era filólogo, amante de las palabras, pues las palabras representan ideas. Y además era Filómito, amante de mitos ya que para Tolkien los Mitos representaban formas de transmitir una verdad absoluta. Cuando Tolkien escribe El Señor de los Anillos menciona que su intención era hacer una historia donde el saludo habitual sea "elen síla lúmenn' omentielvo" (Una estrella se ilumina a la hora de nuestro encuentro) lo cual tiene un trasfondo mitológico, ya que los elfos nacieron bajo la luz de las estrellas. 

En Beowulf encontramos también la figura del kenning y Tolkien en su traducción describe y profundiza sobre el significado de algunos de ellos. Por ejemplo "El camino de las ballenas" que se refiere al mar (hronráde) contiene dos partes: rad que es el ancestro de road (vía/camino) pero no significa road, sino que rad es el sustantivo de ride (cabalgar) es decir, moviendose como lo hace un caballo. La otra raiz de la palabra es hron que se refiere a una clase de ballena o familia de mamíferos semejantes a los peces, pero no específicamente ballena, cuya palabra es hwael.. En un texto se dice que un hwael es siete veces mayor en tamaño a un hron y por tanto esta última se refiere específicamente al delfín. En conclusión el kenning hronráde significa literalmente "El lugar donde cabalga el delfín".

El problema que tuvieron las kenningar fue que se hicieron complejas y muy elaboradas, donde en dos o tres estrofas se usan muchas kenningar, para representar de forma poética algo muy sencillo. Por ejemplo:
El fuego de la camisa de guerra (la espada)
Las bahías del fuego de la camisa de guerra (las heridas)
El halcón de las bahías de fuego de la camisa de guerra (el cuervo)
El que alimenta al halcón de las bahías de fuego de la camisa de guerra (el guerrero)
Donde se alegra aquel que alimenta al halcón de las bahías de fuego de la camisa de guerra (la batalla)

Así pues el profesor fue muy cuidadoso de no usar indiscriminadamente las kenningar en todo momento, sino solo como metáforas en algunos casos, pero esos casos ayudan a dar el trasfondo mitológico de su obra, porque cuentan historias de un pasado remoto. Cuando se habla de El Daño de Durin, evoca toda una historia de la caída de Khazad Dum por un demonio de la oscuridad. El hablar de El rescate de la foca tiene un trasfondo en la mitología nórdica y que no tiene sentido si no conocemos la historia para saber que se refiere al Oro. Si alguien que no conociera el cristianismo escuchara la expresión El Fruto del vientre de la Virgen, quizá entendería poco del significado. Las kenningar no solo son metáforas, sino que son metáforas con un trasfondo mítico y así era como trabajaba Tolkien. Muchos autores hoy en día inventan lenguajes para sus historias, mientras que Tolkien inventaba historias para sus lenguajes. Así, si un día se le ocurría "La esquife de plata" para referirse a la luna, tenía que descubrir que significaba, que historia había detrás de esa frase. 

Es muy conocido que uno de los primeros personajes de la mitología de la Tierra Media fue Earendil que surgió de un verso en inglés antiguo

Eala Earendel engla beorhtast
Ofer middangeard monnum sended

Salve, Earendel, el más brillante de los ángeles.
Enviado a los hombres sobre la tierra.media

"Sentí una curiosa exitación, como si saliendo de un sueño algo se agitara en mí. Detrás de aquellas palabras había algo muy remoto, raro y hermoso, algo que estaba mucho más allá del inglés antiguo"

Earendel contaba una historia, Tolkien tenía que descubrirla. Poco tardo en darse cuenta que se trataba de una estrella brillante, la estrella que precedía al alba. Venus. Lo interesante fue pensar como llegó ahí. Así surgió su mitología.


¿Que otras palabras recuerdan en la obra del profesor que tengan esta estructura? Dejen sus comentarios 

sábado, 7 de mayo de 2016

La profecía de Tolkien



Soñar no es la Muerte. La mente sigue estando anclada al cuerpo. Ocupa el cuerpo todo el tiempo, mientras éste se encuentre en alguna parte. Y por tanto está en el Tiempo y el Espacio, prestándoles atención.
(JRR Tolkien en Papeles de Notion Club)

A lo largo de las entradas de este blog se han explicado muchas de las ideas que tuvo Tolkien y el cómo las plasmo en su obra. En más de una ocasión he insinuado que sus escritos provienen de algo más allá de la invención, sino que llegaron a el como inspiración, en gran medida a través de los sueños.

En una entrada anterior (El Papel de los sueños en la obra de Tolkien) se vio que los sueños de Tolkien pudieron transmitir una realidad de un pasado remoto y su labor fue descifrarla y plasmarla en sus textos.

En el libro El Camino Perdido, es a través de los sueños que se conectan las historias de un padre y su hijo en distintas épocas conectando al final con la caída de Numenor y la Gran Ola. Lamentablemente este escrito no fue terminado.

Posteriormente llego el cuento Los Papeles del Notion Club, escrito entre 1944 y 1946, justo cuando terminaba lo que sería Las Dos Torres y empezaba El Retorno del Rey. Este cuento insólito muestra el gran conocimiento de Tolkien sobre las obras de ficción y fantasía, donde un grupo de eruditos se reúne para leer y compartir sus obras, tal y como lo hizo Tolkien y Lewis en su tiempo con los Inklings.

En el cuento se va narrando los informes de lo ocurrido en cada uno de los días. Curiosamente Tolkien ubicó las tertulias entre 1980 y 1990, como algo proyectado al futuro. En estas tertulias hablan acerca de los sueños y como a través de estos se pueden ver realidades remotas en el tiempo y el espacio. Uno de los personajes cuenta acerca de lenguas extrañas que llegaron a él a través de sueños (Quenya y Adunaico) y hablaban sobre Sauron y la Caída de Numenor.


Lo interesante viene en la entrada referente al 12 de Junio de 1987 en la cual dos de los personajes entraron en un estado de trance, hablando lenguas Numenoreanas (Adunaico) y vieron una gran tormenta que se aproximaba. En ese momento comenzó a llover:

—¡Ah! ¡Mirad! Hay una sima en medio de los Grandes Mares y las aguas se precipitan en ella en una gran confusión. Los barcos de los Númenóreanos se hunden en el abismo. Se han perdido para siempre. Mirad ahora las águilas de los Señores arrojar su sombra sobre Númenor. La montaña se alza hacia el cielo en llamas y vapores; las colinas se tambalean, se deslizan y caen: la tierra se desmorona. La gloria se ha hundido en las aguas profundas. Barcos oscuros, barcos oscuros huyendo a la oscuridad. Las águilas los persiguen. El viento los empuja, olas como colinas en movimiento. Todo ha desaparecido. ¡La luz se ha ido!
Hubo un rugido de trueno y un resplandor de relámpago en el norte, el sur y el oeste. La habitación de Ramer se encendió con una luz abrasadora y se sacudió hasta quedar a oscuras. La luz eléctrica se había apagado. En la distancia había un murmullo como si se acercara un gran viento. 
—Todo se ha desvanecido. ¡La luz ha desaparecido! —dijo Jeremy . 
Con un gran latigazo la lluvia empezó a caer de pronto como cascadas del cielo, y un viento barrió la ciudad con salvajes alas de furia; su grito se alzó hasta convertirse en un estruendo ensordecedor. Cerca de donde estábamos oí, o creí oír, caer pesadamente una gran mole como una torre, desmoronándose con gran ruido. Antes de que pudiéramos cerrar la ventana con la fuerza de todas las manos presentes y echar las contraventanas detrás, las cortinas volaron por la habitación y el suelo se inundó. 
En medio de toda la confusión, mientras Ramer buscaba una vela, Lowdham se dirigió a Jerry , que estaba encogido en la pared, y le tomó las manos. 
—¡Vamos, Abrazan!—dijo—. Hay trabajo que hacer. Busquemos a nuestra gente y atendamos nuestro curso, antes de que sea demasiado tarde. 
—Es demasiado tarde, Nimruzir —dijo Jeremy—. Los Valar nos odian. Sólo la oscuridad nos aguarda. 
—Puede que detrás de ella haya un poco de luz. ¡Vamos! —dijo Lowdham, y tiró de él hasta levantarlo. A la luz de la llama vacilante de la vela que Ramer tenía ahora en la mano tembló rosa, lo vimos arrastrar a Jeremy hasta la puerta y empujarlo fuera de la habitación. Oímos sus pies tropezando ruidosamente mientras bajaban las escaleras. 
—¡Se ahogarán! —dijo Frankley, dando unos pocos pasos, como para seguirlos—. ¿Qué diablos les pasa? 
—El temor de los Señores del Oeste —dijo Ramer, y le temblaba la voz—. Será mejor que no los sigamos. Creo que su papel en la historia era escapar del mismo borde del Destino. ¡Déjales que escapen!
Y la reunión habría terminado en ese instante, de no ser por el hecho de que el resto de nosotros no podíamos enfrentarnos a la noche y no nos atrevíamos a marcharnos. Durante tres horas permanecimos acurrucados a la débil luz de las velas, mientras la mayor tormenta que recuerda cualquier hombre viviente rugía sobre nosotros: la terrible tempestad del 12 de junio de 1987, que mató a más hombres, derribó más árboles, e hizo caer más torres, puentes y otras obras del Hombre que cien años de temporal. 
(Papeles de Notion Club Noche 67) 

Recordemos que esto fue escrito entre 1944 y 1946 y es curioso que esta tormenta realmente existió. La Gran Tormenta de 1987. La «predicción» de Tolkien sólo falló por cuatro meses. La mayor tormenta que se recuerda afectó al sur de Inglaterra, causando grandes daños, el 16 de octubre de 1987.

Quizá parezca solo una coincidencia literaria, pero Tolkien va más allá. Supone que los Textos del Notion Club se perdieron después de los años 90s y fueron encontrados en el 2012 y publicados en 2014 por el señor Howard Green y éste determina que Los Papeles del Notion Club fueron escritos en los años 40s aunque le parece curioso que se mencione la Gran Tormenta de 1987 y la Gran Explosión de 1975. Así pues, el señor Green propone que los acontecimientos futuros fueron "predichos" por el autor. Habla el Sr Green:
En cualquier caso, la Tempestad no es una simple “inserción”, sino parte fundamental de las entradas desde la Noche 63. Los señores Wormald y Borrow pueden ignorar sus propias pruebas y fechar la composición entera después de 1987, o atenerse a las bien fundadas evidencias del papel, la escritura y el lenguaje, y admitir que alguien o varias personas de la década de 1940 tenían capacidad de “predicción”.
(...)  ahora estoy seguro de que los Papeles son una obra de ficción, y es muy posible que las predicciones (sobre todo de la Tempestad), aun en el caso de que sean genuinas y no meras coincidencias, fueran inconscientes: se trata de un atisbo más de los extraños procesos de la llamada “invención” literaria, de la que tanto se habla en los Papeles».
(Papeles de Notion Club Prologo 2da Edición)  

Así pues, Tolkien no solo hizo una predicción en su cuento que pudo ser coincidencia, sino que descarta la posibilidad de coincidencia y declara que esos acontecimientos los esta prediciendo además de que a través de los sueños pudo ver el futuro y quizá también pasados remotos.

Cuando yo leí esto quedé conmocionado y casi le levanto un altar al profesor. Me parece triste que pocas personas conozcan este hecho y espero que mi pequeño blog contribuya a su difusión, aunque incluya algunos spoilers sobre el cuento de Los Papeles de Notion Club.

Si desean leer el cuento completo, lo pueden encontrar en el volumen 6 de Historia de la Tierra Media "La Caida de Numenor".

sábado, 30 de enero de 2016

La Historia de Eriol

El lenguaje sirve para transmitir ideas y los mitos sirven para transmitir Verdades. Con esa idea en mente, el profesor Tolkien sintió un gran pesar al saber que Inglaterra, su hogar, carecía de una mitología propia a diferencia de otras culturas como los anglosajones, los nórdicos, entre otros. Pero ese pesar fue el que lo llevó a un viaje que duraría toda su vida. Desde los poemas de Korintion hasta las más profundas concepciones sobre el alma y el destino, Tolkien fue perfeccionando un mundo subcreado tan verosimil y completo que hoy en día es difícil pensar que todo haya salido de la mente de un solo hombre. El mismo nos cuenta:
Querría que tuviéramos más de esto atesorado, algo de este mismo carácter y que haya pertenecido a los ingleses. Tuve la idea de crear un cuerpo de leyendas más o menos conexas, desde las más grandes, cosmogónicas, hasta el nivel de los cuentos románticos de hadas (Las mayores apoyadas en las menores, en su contacto con el suelo y las menores extrayendo esplendor de las vastas telas de fondo) que pudiera dedicar sencillamente a Inglaterra, mi país, Deberían poseer el tono y calidad que yo deseaba, mas bien claro y fresco, oler a nuestro "aire" (El clima y suelo del noroeste de Gran Bretaña y las regiones próximas a Europa; no Italia ni Egeo ni mucho menos Oriente) y aunque poseyeran (si yo podía lograrla) la elusiva belleza que algunos llaman céltica (aunque es rara hallarla en los antiguos escritos celtas). Deberían ser elevadas, limpias de vulgaridad y aptas para mentes más adulta de una tierra largamente embebida en la poesía. Yo había de representar por entero algunas de las historias mayores y dejar muchas apenas situadas en el plan y esbozadas. Los ciclos deberían estar vinculados en un tono majestuoso y sin embargo dejar lugar para que otras manos y mentes aportaran música, drama y pintura. Absurdo.
Así surge Ottor Wæfre (el errante), un hombre que vivió cerca del siglo IX d.C y que serviría como lazo entre nuestro mundo conocido y el mundo subcreado gracias al viaje que emprendió a la Isla Solitaria (Tol Eressea).

Ottor vivió toda una vida sobre las aguas. Su padre se llamaba Eoh (que significa caballo); y Eoh fue muerto por su hermano Beorn, en La Gran Batalla. Ottor Wæfre se asentó en la isla de Heligoland en el Mar del Norte, y se casó con una mujer llamada Cwén; tuvieron dos hijos llamados Hengest y Horsa. La añoranza por el mar invadió a Ottor Wæfre.  y después de la muerte de Cwén, Ottor dejó a sus jóvenes hijos. Hengest y Horsa vengaron a Eoh y se convirtieron en grandes capitanes; pero Ottor Wæfre se fue a la mar.

Un día, después de mucho navegar, llegó a una isla hermosa, donde las luces de la tarde encendían las ventanas de un pueblo perdido. Los Elfos. Allí se acercó a la cabaña del Juego Perdido donde vivió un tiempo y fue llamado Eriol "El que sueña solo" y ahí escuchó historias sobre los Ainur y la creación del mundo, la creación de los árboles y la llegada de los elfos bajo las estrellas, la traición de Melko y el robo de los Silmarili, la historia del Sol y la Luna y el ocultamiento de Valinor, la Guerra de las Joyas, la gesta de Beren y Luthien, la tragedia de los Hijos de Hurin, la historia del collar de los enanos, la Caida de Gondolin y el gran viaje de Earendil, el más grande marinero que se elevó al firmamento.

Eriol quedó fascinado con las historias y quiso saberlo todo acerca de los Elfos. Pero mientras no bebiera el limpë, la bebida sagrada de los elfos, no podría hacerlo. 

El limpë es una bebida que fue entregada a los elfos que fueron a la Isla Solitaria, después de la guerra de la cólera y bebiéndola sus corazones se mantienen jóvenes y las bocas se llenan de cantos, pero esa bebida sólo Meril, la señora de la isla, puede darla a aquellos que no son de la raza de los Eldar. Después de haberla bebido, los Hombres se quedan a vivir para siempre con los Eldar de la Isla hasta que llegue la hora de partir en busca de las familias perdidas.

Así fue que Eriol emprendió el viaje en búsqueda del limpë. Se marchó a Tavrobel para encontrarse con Gilfanon, el más viejo de los elfos y se quedó en la Casa de las Cien Chimeneas, porque ésta era la última condición para beber limpë. Gilfanon le pide que escriba todo lo que ha escuchado antes de beberlo y así surge el Libro Dorado de Tavrobel.


Cuando Eriol le suplicó a Meril-i-Turinqi que le diera de beber limpë incluso ella se mostró severa:
Si bebes esta bebida ... si en la Partida los Eldar y los Hombres libran una guerra deberías estar con nosotros en contra de los tuyos, y no podrías volver a tu patria aun cuando te royera la nostalgia ...Un día de otoño soplarán los vientos y una gaviota arrastrada, quizá, se lamentará en lo alto, y entonces recordarás con desolada nostalgia las negras costas de tu país
 A pesar de esto, Eriol es digno de beber el limpë y Gilfanon le habló de lo que sucedería después de eso; cuenta que Tol Eressea se convertirá en ciudad de Hombres y le habló del Gran Final, la destrucción de las cosas y la gran batalla en los valles de Valinor donde Melko sería definitivamente derrotado pero solo con la ayuda de los hombres.

Según la profecía de los Elfos, un día se marcharán de Tol Eressëa y, al llegar al mundo, congregarán a todos los de su debilitado linaje que aún vivan en el mundo y juntos partirán rumbo a Valinor a través de las tierras meridionales. Sólo podrán hacerlo con la ayuda de los Hombres. Si los Hombres les ayudan, las hadas conducirán a los Hombres a Valinor -a los que deseen ir-, a combatir  la gran batalla contra Melko en Erumáni y a abrir las puertas de Valinor. Se dará luz nuevamente a Laurelin y Silpion y. una vez destruido el muro de montañas, un suave resplandor cubrirá todo el mundo y se hará recobrar su brillo al Sol y la Luna. Si los Hombres los combaten y ayudan a Melko, sobrevendrá la destrucción de los Dioses y con ello el fin de las hadas... y tal vez el Gran Final. Si se volviera a dar luz a los Árboles, sería fácil atravesar todos los senderos que conducen a Valinor -y los Mares Sombríos quedarían abiertos y despejados-, y tanto los Hombres como los Elfo conocerían la bienaventuranza de los Dioses, y Mandos quedaría vacío.

Así pues pasa el tiempo y Eriol se casó con Naimi, sobrina de Vairë y tuvieron un hijo, Heorrenda quien fue un medio Elfo.

En esa época los Elfos Perdidos de las Grandes Tierras se rebelaron nuevamente contra el dominio de los vasallos de Melkor. Aún no había llegado el momento de la Partida, pero las hadas la consideraron necesaria. A través de Ulmo, consiguieron que Uin (la gran ballena) les ayudara, y levantaron Tol Eressëa y la llevaron a las inmediaciones de las Grandes Tierras, cerca del promontorio de Rôs. Construyeron un puente mágico que cruzó el brazo de mar que hay en el medio.Pero esto enfureció a Ossë por la destrucción de las raíces de la isla que colocó allí tanto tiempo atrás (y alrededor de ella crecen muchos de sus extraordinarios tesoros marinos) y trató de arrancarla de donde se encontraba para llevarla a donde estaba originalmente; y la mitad occidental se separó y ahora es la Isla de Íverin (Irlanda). Tol Eressëa ocupa ahora el lugar en que se encuentra Inglaterra.

La Batalla de Rôs: los Elfos de las Islas y los Elfos Perdidos se enfrentaron a los Nautar, los Gongs y los Orcos y a unos cuantos Hombres malvados pero fueron derrotados. Debilitados, los Elfos se retiraron hacia Tol Eressëa y se ocultaron en los bosques.

Los Hombres llegaron a Tol Eressëa y también Orcos. Enanos, Gongs. Trolls, etc. después de la Batalla de Rôs. los Elfos se alejaron apesadumbrados ya que no pueden vivir en un lugar donde tantos Hombres como ellos, o más aún, respiran el mismo aire; y mientras los Hombres adquieren más poder y se vuelven más numerosos, las hadas decaen y se empequeñecen y van desapareciendo, volviéndose tenues y transparentes, en tanto que los Hombres crecen y se vuelven más torpes y corpulentos. Finalmente los Hombres, o casi todos, ya no alcanzan a ver a las hadas.

Los Dioses viven ahora en Valinor y muy pocas veces van al mundo, porque les basta con evitar que los elementos destruyan por completo a los Hombres. Sufren mucho por lo que ven; pero Ilúvatar ejerce su dominio sobre todo lo que existe.


En ese entonces se dio lugar la Batalla del Páramo del Fondo de los Cielos (Ladwen-na-Dhaideloth) no lejos de Tavrobel, y  Eriol fue testigo de la batalla y escribió su última anotación del Libro Dorado de Tavrobel. Esta dice lo siguiente:
Y ahora está próximo el fin de los buenos tiempos y he aquí que toda la hermosura que aún existía en la tierra -fragmentos de la inconcebible belleza de Valinor, de donde surgió el linaje de los Elfos en tiempos muy remotos- desaparece por completo. Aquí se entrelazan unos pocos cuentos, recuerdos mal transmitidos de toda esa magia y esos prodigios y de Eldamar, que llegué a conocer mejor que todos los demás hombres mortales desde la primera vez que mi andar errante me llevó a esa triste isla. 
De esa última batalla en el elevado páramo cubierto por el amplio cielo -ningún otro paraje bajo los azules pliegues del manto de Manwë estaba tan cerca de los ciclos o tan bien cubiertos o tenía una cúpula más bella- os he contado todos los hechos funestos de que fui testigo. 
Los Elfos van desapareciendo acongojados y la Partida ha tenido un desastroso fin, y sólo Ilúvatar sabe si alguna vez volverán a brillar los Árboles mientras el mundo siga existiendo. Me alejé por la noche del páramo donde reinaba la destrucción y mis pasos me llevaron presurosos y serpenteantes por el valle del Arroyo de Cristal, pero el humo de los incendios ennegreció el ocaso y la pestilencia y la inmundicia de la lucha de los hombres cubrían las aguas del río. Mi corazón se entristeció al ver que los vientos dejaban al descubierto el esqueleto de la buena tierra, allí donde las manos destructoras de los hombres habían arrancado los brezos y los helechos y los habían quemado para hacer ofrendas a Melko y por sus ansias de destrucción; y los lugares donde en épocas remotas se apiñaban las abejas que canturreaban todo el día entre los tojos y las matas de arándanos y que transportaban la rica miel hacia Tavrobel se habían cubierto de fosos y montículos de dura tierra roja y nadie cantaba ni danzaba allí, donde sólo había humores malsanos e insectos pestilentes. 
Entonces el Sol murió y he aquí que llegué al bosque más encantador, donde en otros tiempos había habido robles eternos que se elevaban enhiestos entre las nuevas hayas y los delicados abedules, pero todos habían caído bajo las crueles hachas de hombres insensatos. ¡Pobre de mí!, el sendero estaba cubierto de sortilegios, música y hechizos que serpenteaban por el lugar, y por allí solían salir a cazar los Elfos. Muchas veces los había visto allí y Gilfanon también estaba, y parecían reyes cuando salían de caza y la belleza de sus rostros cubiertos por el sol era como el comienzo de un nuevo día y el viento en sus cabellos dorados como el esplendor de flores brillantes que se agitan al alba, y la potente melodía de sus voces como el mar y las trompetas y el sonido de muchas violas e innumerables arpas doradas. Y volví a ver a los del pueblo de Tavrobel bajo la Luna, cuando cruzaban cabalgando o bailando el valle entre los dos ríos, donde el puente gris atraviesa las aguas que se unen; y avanzaban veloces como si fuesen cubiertos de sueños, adornados de gemas parecidas a las grises gotas de rocío entre la hierba, y en sus blancas vestiduras se reflejaban los largos rayos brillantes de la Luna y sus lanzas flameaban con fulgores plateados. Y ahora el dolor ha caído sobre los Elfos. 
Tavrobel ha quedado vacía y todos han huido, por temor al enemigo que se encuentra en el páramo devastado, a menos de una legua de distancia: que tiene las manos manchadas con la sangre de los Elfos y es culpable de haber dado muerte a los de su propio linaje, que se ha convertido en un aliado de Melko y en el Señor del Odio, que ha luchado junto a los Orcos y los Gongs y los detestables monstruos del mundo... ciego e insensato, cuya única ciencia es la destrucción. Ha transformado los senderos de las hadas en caminos polvorientos por donde la codicia se arrastra lentamente y ningún hombre saluda a otro en el camino, sino que pasa taciturno por su lado. Así se debilitan los Elfos y, debido a las aguas que rodean esta isla y aún más por su insaciable amor por ella, sólo unos pocos huirán de allí, pero mientras los hombres prosperan y se enriquecen en ese lugar y se vuelven cada vez más ciegos, van debilitándose más y empequeñeciéndose; y los que vengan después se burlarán y dirán: ¿Quiénes son las hadas? -mentiras que mujeres u hombres insensatos cuentan a los niños-, ¿quiénes son esas hadas? Y unos pocos responderán: Recuerdos que se esfuman, un espectro de rastros de hermosura en los árboles, un susurro en la hierba, un destello de rocío, una sutil cadencia del viento; y otros, aún menos, dirán «Las hadas son muy pequeñas y delicadas ahora, pero tenemos ojos para ver y oídos para escuchar, y todavía hay muchas de esa encantadora estirpe en Tavrobel y Kortirion. La primavera las conoce y el verano también y en el invierno aún moran entre nosotros, pero la mayoría de ellas aparece sobre todo en el otoño, porque el otoño es su estación puesto que han llegado al otoño de sus vidas. ¿Cómo serán los soñadores de la tierra cuando llegue su invierno?

¡Escuchad, hermanos míos!, dirán, se oyen las pequeñas trompetas; oímos la música de instrumentos tan pequeños que es imposible imaginarlos. Como ráfagas de viento, como semitransparencias místicas, Gilfanon, el Señor de Tavrobel, sale a cabalgar entre los suyos esta noche y persigue al venado élfico bajo el cielo que va palideciéndose. Una melodía de pasos olvidados, un fulgor de hojas, una ola de hierbas reverentes y voces melancólicas que susurran en el puente, y ya han desaparecido. Pero Tavrobel no reconocerá su propio nombre y toda la tierra cambiará, e incluso todas estas palabras que escribo se perderán; y entonces dejo la pluma y los espíritus cesan de hablar.

Esta fue lo último que escribió Eriol en el Libro Dorado de Tavrobel. Los Elfos se debilitaron lentamente y se volvieron invisibles a los ojos de casi todos los Hombres. El Sol Mágico ha muerto y la Isla Solitaria fue devuelta a los confines de las Grandes Tierras, y las hadas se han esparcido por todos los vastos caminos inhóspitos del mundo; y ahora los Hombres moran aún en esta isla, y no les preocupan los días de antaño, ni nada saben de ellos. Sin embargo, hay todavía algunos Eldar y Noldoli de otro tiempo que se han quedado en la isla, y en las costas de la tierra que una vez fue la más bella morada de los inmortales aún se escuchan sus cantos.

Y les parece a las hadas y me parece a mí, que conozco esa ciudad y he andado a menudo por sus caminos, que el otoño y la caída de las hojas es la estación del año donde quizás aquí y allá el corazón de algún hombre pueda abrirse, y alguna mirada perciba cómo ha decaído el estado del mundo desde la altura de la risa y la belleza de antaño. Pensad en Kortirion y entristeceos..., y, sin embargo, ¿no hay ninguna esperanza?

Los hijos de Eriol, Hengest, Horsa y Heorrenda- conquistaron la isla y ésta se convirtió en «Inglaterra». No fueron enemigos de los Elfos y transmitieron a los ingleses «la auténtica tradición de las hadas».

Así fue como, a través de Eriol y de sus hijos, el engle (el idioma inglés) transmite la auténtica tradición de las hadas, de las que los Iras y los Wéalas (los irlandeses y los galeses) dicen cosas inconexas. De esta manera nace una tradición sobre las hadas que es específicamente inglesa, más autentica que todas las conocidas en las tierras celtas.

Kortirion, el lugar donde antaño vivían las hadas, llegó a ser conocida como Warwick en la lengua de los ingleses; Hengest vivió allí. Horsa vivió en Taruithorn (Oxford) y Heorrenda en Tavrobel (Great Haywood).  Heorrenda terminó de escribir el Libro Dorado

Muchos años después, el joven Tolkien, regresando de la guerra de Francia, llego a Great Haywood junto con su esposa Edith y en la cubierta de un cuaderno barato escribió con un lápiz grueso y azul el título que había escogido para la mitología. "El libro de los Cuentos Perdidos"




Tolkien y los juegos

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